lunes, 3 de diciembre de 2018

ACCESO A LA UNIVERSIDAD COMO DERECHO CONSTITUCIONAL



Acceso a una Universidad pública y gratuita como derecho derivado de nuestra Constitución Nacional. Análisis de etapas históricas hasta el presente.
Por Adela Perez del Viso (*)

Índice:
1. Introducción. 2. Método a utilizar: la Teoría sistémica del derecho. 3. Etapas a analizar.  4. El estudio en la Universidad antes de la declaración de independencia.  4.1. Vector “Realidad” antes de 1816. 4.1.1. Partamos de la base del concepto de “Universidad”.  4.1.2.  ¿Cuáles eran las “Universidades” que había en nuestra zona y lugares cercanos?  4.1.3. ¿Quiénes podían estudiar en la Universidad? 4.1.4. Ejemplos de abogados de nuestra historia nacional. 4.2. Los valores en juego en la época colonial. 4.3. Vector “Normas que se aplicaban”. 4.4. La “Conducta transformadora” en la época colonial. 5. El Estudio universitario desde 1816 hasta la organización nacional (1853/1860). ¿Cómo era el acceso a esta universidad?  La cuestión de la asignación de fondos a la Universidad. 6. Período desde la organización constitucional (1860) hasta 1918. 6.1. La realidad. 6.2. Valores. 6.3. Normas en juego en este período. 6.4. Conducta transformadora en este período (1860-1918).  7. Período de la época de la “Reforma Universitaria” de 1918. 7.1. Vector “realidad”. 7.2. Vector “valores en juego”. 7.3. Salida del sistema: Las Normas que se dictaron.  8. Etapa de los años 1918-1983.  8.1. Vector “Realidad”. Desde 1918 a 1943.  Años 1943-1955 Gobierno de Perón.  Años 1955 a 1983. Las Universidades privadas. La llamada “época de oro” de la Universidad argentina. En particular, desde el año 1966 a 1976. En particular: Año 1976 a 1983. 8.2. Vector “valores”.  8.3. Vector “Normas”.  8.4. Vector “conducta transformadora” de 1918 a 1983. 9. Años 1983 hasta el presente. 9.1. Vector realidad.  9.2. Vector valores. 9.3. Vector Normas.  9.4. Conducta transformadora. 10. Conclusión.











Acceso a una Universidad pública y gratuita como derecho derivado de nuestra Constitución Nacional. Análisis de etapas históricas hasta el presente.
1.      Introducción. [1]
 A través de nuestra historia argentina y sudamericana se observa la implantación de diversas políticas educativas como prácticas sociales, basadas en posiciones ideológicas y coyunturales,  y mediadas por su contexto del momento.  Estas situaciones son objeto de estudio de la historia social y de la sociología. Sin embargo, también se encuentran atravesadas por el devenir de las normas jurídicas que a través del tiempo estuvieron en vigencia.
Estas políticas educativas influyen en las posibilidades de plasmar en la realidad el derecho a la educación,  como también,  el derecho de enseñar y aprender; concebidos y protegidos en nuestra Constitución Nacional y en numerosas disposiciones tanto internacionales como nacionales.  En esta oportunidad, trataremos de centrarnos particularmente en el derecho de Enseñar y Aprender en la Universidad.
En este trabajo, mediante el uso de la llamada “teoría sistémica del derecho”, intentaremos abordar de qué manera se permitió o se ocluyó el acceso al conocimiento y al estudio universitario en nuestro país, a través del tiempo.


2.      Método a utilizar: la Teoría sistémica del derecho.

Conforme el Dr. Rodolfo Capón Filas,  -renombrado jurista y autor, fundador de la corriente interdisciplinaria Equipo Federal de Trabajo, y que fuera magistrado en la Sala VI de la Cámara Nacional del Trabajo hasta su retiro en marzo de 2006-  en los casos en que es necesario estudiar y aplicar  derechos sociales, se observa que es indispensable superar y eliminar la distancia entre las declamaciones y la realidad.


Para ello, este autor ideó un método basado en la Teoría general de los sistemas y en la imaginería de la incipiente informática de los años 70-80. Se denomina “Teoría sistémica del derecho social”. [2]

Así, afirmó Capón Filas que el derecho tiene “entradas y salidas”, como un sistema. “Comparable a un ordenador dependerá de los datos que ingresemos los resultados que nos arroje. Sus entradas son: la Realidad y los Valores Críticos (V) y sus salidas están constituidas por las Normas (N) y por la Conducta Transformadora (T)”.[3]

De esta manera es posible el estudio de un tema o una institución jurídica o social, mediante el análisis de estos cuatro vectores: Cuál era la realidad que regía, cuáles eran los valores en juego, qué normas se dictaron para la situación, y cuál “tendría que ser” la conducta de los actores jurídico sociales de ese espacio (conducta transformadora).

Este será el método que se utilizará a continuación.

3.      Etapas a analizar:
Utilizaremos el método sistémico a través de las siguientes etapas históricas:
--Antes de la Declaración de independencia argentina. (Antes de 1816).
--Desde 1816 a 1860 (hasta la organización nacional a través de una Constitución que rigiera en todo el país).
--Desde la organización constitucional hasta el año 1918. (Hasta la “Reforma universitaria”).
--Período universitario de la época de la reforma universitaria de 1918.
--Período universitario desde 1918 hasta 1983.  (Hasta la finalización del gobierno de facto 1976-1983). 
--Años 1983 hasta el presente.


4.      El estudio en la Universidad antes de la declaración de independencia:

4.1. Vector “Realidad” antes de 1816:

4.1.1.      Partamos de la base del concepto de “Universidad”.

Según el diccionario de la R.A. española, este término proviene del latín (“Universitas,  Universidad, totalidad, colectividad, gremio, corporación), y significa:

 “Una institución de enseñanza superior  que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes…  puede comprender colegios, institutos, departamentos centros de investigación y escuelas profesionales.”  En una sexta acepción, Universidad es: un “Instituto público de enseñanza donde se hacen los estudios mayores de ciencia y letras, con autoridad para la colación de grados en las facultades correspondientes.”   [4]

A continuación, observaremos que “Universidades” tomadas con ese sentido, estaban disponibles para alguna persona que viviera en las provincias del Rio de la Plata, antes de 1816.

4.1.2.   ¿Cuáles eran las “Universidades” que había en nuestra zona y lugares cercanos?

En realidad, la historia de nuestro continente comienza muchísimo antes de la llegada exploradora y explotadora de los españoles al mismo. Sin embargo, en parte porque no había suficientes registros y en parte porque los mismos fueron destruidos, lamentablemente no se cuenta con fuentes fehacientes y completas sobre la historia de la educación en el cono sur, antes del S. XVI.

Una historia de la sociedad argentina debería remontarse a más de diez mil años de poblamiento desde que los primeros pueblos arribaron a estas tierras. Sin embargo, los estudios de antropólogos, arqueólogos e historiadores no han conseguido reconstruir más que parcialmente nuestra prehistoria. En términos generales, ignoramos en lo esencial qué características tenían las sociedades indígenas prehispánicas. Los objetos de diversas culturas que han llegado hasta nosotros apenas si transmiten sus habilidades artesanales, su sentido estético y sus creencias metafísicas, pero no arrojan luz sobre la estructuración de sus comunidades. De modo que debemos prescindir de este requisito de la historia social para pasar a referirnos a lo que llamamos el poblamiento de nuestro territorio, realizado por los españoles en los siglos xvi, xvii y xviii”  [5]

En este aspecto, cabe destacar que las Universidades que fundó España en el cono sur, fueron entre otras, y por orden de antigüedad:

a)      La Real y pontificia Universidad de San Marcos, en Lima, Perú (desde 1551 y 1571), la cual se considera como la primera universidad de América por haber sido fundada de acuerdo a una normativa jurídica de los reyes españoles. Es también la más antigua del continente por ser la única del siglo XVI en mantener un funcionamiento contínuo desde entonces. Actualmente se denomina Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
b)      La Pontificia Universidad de Córdoba, en Argentina, desde 1613. Actualmente denominada Universidad Nacional de Córdoba.
c)      La Pontificia Universidad de San Ignacio de Loyola, en Cuzco, Perú en 1621. Tenía origen Jesuita, y tuvo la oposición de la Universidad de San Marcos, y de diversas fuerzas políticas y eclesiásticas. Fue eliminada en 1767.
d)     La Universidad Pontificia Colegio Máximo de San Miguel, Chile, creada en 1621 por una bula papal. No existe en la actualidad.
e)      La Real y pontificia Universidad de San Francisco Javier, en Sucre, Bolivia, creada en 1624, por una bula papal y un documento real. Actualmente existe y se denomina Universidad Mayor, real y pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca.
f)       La Universidad de San Cristóbal Huamanga en Ayacucho, Perú, creada en 1677, y cerrada en el siglo XIX. Actualmente existe una Universidad Nacional San Cristóbal Huamanga fundada en 1959. [6]
4.1.3. ¿Quiénes podían estudiar en la Universidad?
Refiriéndose a los que ejercían la profesión de “Abogados” antes de 1816, Dardo Perez Ghilou  narró en un informe que “Al  título de abogado, regularmente,  lo otorgaban las universidades de prestigio tales como Charcas, Córdoba, San Felipe de Chile y San Marcos de Lima, refiriéndonos a las próximas a Buenos Aires, sin descontar que algunos estudiaron en Salamanca, España. Pero, la habilitación para ejercer la profesión era exigente. Luego de recibidos, los graduados debían practicar, desde la obtención del diploma, cuatro años rigurosamente controlados en el bufete de un letrado y aprobar después un examen ante la Real Audiencia de la Jurisdicción5. En Charcas adquirió especial prestigio como ámbito para esta práctica, la Real Audiencia Carolina que funcionaba bajo la dirección de un oidor de la Real Audiencia” [7]
Este mismo autor recalca que el título universitario no era fácil de obtener, y que dependía de que la familia del estudiante fuera de gran fortuna.
El inicio en la profesión no era fácil y generalmente no se adquiría el “status” correspondiente sino luego de un tiempo de ejercicio. Leiva trae una cita de Manuel Moreno, ilustrativa al respecto. Dijo éste que los criollos del Rio de la Plata “…si no eran herederos de una fortuna respetable, no tenían más alternativas que la de abrazar el estado eclesiástico, en que se reunía el honor con la pobreza, o la milicia en que se juntaban la indigencia y la corrupción, o bien el Foro donde se hallaba un ejercicio provechoso pero difícil de emprender porque a más de ser dispendioso a los principios, no presentaba utilidad sino después de algunos años”. [8]
4.1.4. Ejemplos de abogados de nuestra historia nacional:
Para tomar algunos ejemplos con personas muy conocidas de nuestra historia nacional:
Mariano Moreno estudió primero en el “Real Colegio de San Carlos”, hoy Colegio Nacional de Buenos Aires. A través de un mentor religioso tuvo acceso a la biblioteca del Convento de san Francisco; luego continuó sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, (ubicada en la ciudad hoy llamada de Sucre, Bolivia) gracias al esfuerzo económico de ese mentor y de sus padres.  En Chuquisaca se incorporó también a la “Real academia Carolina de practicantes juristas de Charcas”, una especie de Colegio para universitario al que se debía concurrir obligatoriamente, y que proporcionaba práctica y estudio de casos.  [9]
Juan José Castelli también fue abogado.  Era hijo de un médico italiano afincado en Buenos Aires. Concurrió primero al Real Colegio de San Carlos, y luego al Colegio Monserrat de Córdoba (ambos religiosos).  Se le ofreció estudiar abogacía en España (en Salamanca) pero rechazó esta propuesta y concurrió a la Universidad de Chuquisaca (la misma en la que estudió Mariano Moreno). Cuando volvió a Buenos Aires estableció su estudio jurídico en la misma casa familiar. [10]
Manuel Belgrano era hijo de un comerciante italiano (genovés). Estudió primeramente en el Real Colegio de San Carlos y luego “partió a España, estudiando en las Universidades de Salamanca y Valladolid donde se graduó de bachiller. En 1793 recibió el título de abogado y ese mismo año volvió a Buenos Aires, siendo designado con 23 años como primer secretario del Consulado.” [11]
 Con todo ello, y tomando nombres conocidos de nuestra historia, queremos significar que, en la Colonia, antes de 1810/1816, los estudios organizados requerían:
a)      Que el estudiante fuera un hombre. Eran excepcionales los casos en que la educación de cualquier tipo era impartida a la mujer. Por ejemplo, se dice que la madre de Mariano Moreno “sabía leer y escribir”, pero se menciona este detalle como un hecho extraordinario.
b)      Para que fueran estudios organizados, debía comenzarse al menos en determinadas instituciones educativas que eran religiosas, y donde se enseñaba latín y Teología además de otras asignaturas. (v.g. el Real Colegio de San Carlos).
c)      Para que se pudiese concurrir a la Universidad había que tener mentores religiosos y económicos; una familia pudiente que costease el viaje del candidato (v.g. eran dos meses  de viaje hasta Chuquisaca, en carreta[12]) y la estadía en la Universidad destino.
d)     La educación universitaria era paga.   No recibía un mantenimiento por parte del Estado. Menos aún se consideraba que la educación universitaria fuera un derecho de todos.  Sólo era la posibilidad (no el derecho) de unos pocos, los que podían afrontar el enorme costo económico.

4.2. Los valores en juego en la época colonial:
Siguiendo con el método sistémico (Realidad + Valores / Normas+ conducta transformadora), pasamos a observar cuáles eran los valores en juego en la época colonial y cómo impactaban en las oportunidades de estudio de los pobladores del Rio de la Plata.
Al respecto, los historiadores recalcan que “Los españoles que llegaron a estas tierras (el Rio de la Plata) no encontraron minas ni riquezas de ninguna clase, y solamente tuvieron la mano de obra gratuita de las encomiendas como compensación. Las familias fundadoras se basaron, entonces, en los valores predominantes en España: el sentido del honor, la fidelidad a la Corona y, sobre todo, un hondo sentido religioso o, más bien, una profunda adhesión a la Iglesia católica...” [13]   Félix Luna destaca (en la obra aquí citada) que entre los valores había también connotaciones económicas, tales como:
--mantener el derecho de primogenitura (Por tanto, un valor que no es afín al principio de igualdad, sino que contribuye a la acumulación de la riqueza en una familia, favoreciendo a una persona en detrimento de la otra).
--La pureza de sangre y linaje. “(Ello) daba lugar a una serie de pleitos, todo lo cual da idea de una sociedad conservadora, característica que se acentuaba por el aislamiento en que vivían. “[14]
“Las universidades latinoamericanas, en el periodo colonial, fueron una réplica del modelo hispánico de enseñanza superior: señorial, escolástica y clerical. Operaron, desde siempre, como instituciones esencialmente políticas y clasistas, de este modo cumplieron con la función social de formar las elites o capas letradas criollas que rigieron la vida colonial. La cultura -y el acceso a la educación- fue un privilegio de clase o casta, de los más pudientes económicamente, a la que el pueblo no tenía acceso.” [15]

Con estos valores en juego, está claro que sólo tenían acceso a la educación, y más aún a la Universidad, los hijos de familias muy acomodadas del Virreinato del Rio de la Plata, posiblemente el primogénito, y por supuesto, varón, ya que las mujeres se destinarían a contraer matrimonio y tener hijos, para favorecer los enlaces de las distintas familias destacadas de la sociedad.
4.3. Vector “Normas que se aplicaban”:
Las normas vigentes en ese momento eran “Las 7 Partidas” de Alfonso X El Sabio (normativa del siglo XIII basada en el Derecho romano de la época del emperador Justiniano).
De las 7 partidas, la “Ley 37-1” disponía que
“En cada iglesia arzobispal debe haber un maestro que lea de divinidad. Y los clérigos que salen de la provincia a oírla deben tener todos sus beneficios. Que aprendan en sus iglesias buenas maneras. El otro saber es latín, artes, maestría para saber las cosas de raíz, y para entender las Santas Escrituras. En cada iglesia obispal debe haber maestro de gramática, que es el arte de aprender latín, y de Lógica, para saber y conocer distinguir la verdad de la mentira, y aún de retórica, que es la ciencia para ordenar las palabras. Esos tres saberes deben aprender los clérigos, y les muevan a hacer obras de piedad. …Más los otros cuatro saberes, que es el uno de ellos la aritmética, que es arte que muestra las maneras de las cuentas, y el otro, geometría, que es para saber cómo se pueden medir y estimar todas las cosas por estimación o por vista, y el tercero, la música que es saber de acordanza de los sones y de las otras cosas, y el cuarto astronomía, que es para saber el movimiento de los cielos y el curso de los planetas y estrellas, no tuvieron por bien los santos padres que se esforzasen mucho los clérigos en aprenderlo…no son convenientes porque no mueven a obras de piedad…”

Y la “Ley 10” de las partidas disponía lo siguiente:
La Ciencia es don de Dios, y por ello no debe ser vendida, pues, así como aquellos que la tienen la lograron sin precio y por gracia de Dios, así la deben ellos dar a los otros de grado, no tomándoles por ello ninguna cosa. De donde cuando algún maestro recibiese beneficio de alguna iglesia porque tuviese escuela, no debe después demandar ninguna cosa a los clérigos ni a los otros escolares pobres, pues si lo demandase y lo tomase haría como simonía. Más los maestros que no recibiesen beneficios de las iglesias, bien pueden tomar soldada de los escolares a los que enseñaren, si las rentas que hubieren de otra parte no les cumplieren para vivir honestamente; y si les cumplen, no deben demandar ninguna cosa más débenlos enseñar de buena voluntad. …Otrosí aquellos que tienen poder de dar licencia a los escolares para ser maestros no lo deben hacer por precio[16]

Estas normas legales se traducían en modos de ser y en contenidos muy concretos que eran los únicos “normales y autorizados” en las Universidades.
“En el caso latinoamericano la filosofía universitaria de la época colonial es la "escolástica" -así llamada-. Sin embargo, es fácil mostrar el sentido muy diverso de una primera escolástica con respecto a una tercera. La primera escolástica fue la filosofía hegemónica en el mundo europeo latino; fue una filosofía creativa y nueva. La segunda escolástica, en cambio, dejó pronto de ser hegemónica -con respecto a la filosofía articulada a la burguesía emergente, y tales fueron la filosofía del ego cogito de Descartes y de la tabula rasa del empirismo inglés-, y decayó hasta ser una filosofía secundaria, no creativa, de puro comentario. Por su parte, la tercera escolástica es ya un fenómeno interno (y por ello externo a la civilización moderna y a la sociedad burguesa triunfante) a la iglesia católica, periférica, de la filosofía contemporánea europea o norte-americana” [17]
En conclusión:  según las normas de la época, se fomenta la educación, pero de quienes serán clérigos; educación basada en el latín, retórica y gramática, no fomentando la educación basada en las ciencias tales como la física y la astronomía, por no contribuir a las prácticas religiosas.
Si hay maestros y hay educación impartida, según las Siete Partidas, ello debe considerarse como un beneficio y un sacerdocio (impartir la ciencia que es don de Dios) y no puede exigirse un pago (“soldada”) por ello.   Si hay educación formal que otorgue un título, la ley 10  de las  Siete Partidas manda entregar el título, y no exigir un precio por ello.

4.4. LaConducta transformadora” en la época colonial:
Cabe preguntarse quién podía o debía producir un cambio en la colonia.  ¿Era posible el cambio? ¿Alguien se lo planteó?
Como decía Félix Luna en las citas mencionadas arriba, la sociedad era profundamente conservadora. Se aceptaba el orden existente como un orden “dado por Dios.”  El orden permitía a la corona española la perpetuación en el poder.  En efecto, este orden incluía la división de la sociedad en castas, donde quien estaba más abajo directamente no podía subir ni uno solo de los peldaños, y menos aún aspirar a educación, aunque no fuera Universitaria.
Podría decirse que era imposible una conducta transformadora de semejante sistema conservador, dado que se trataba realmente de un “saber medieval dominante”, en el sentido del siguiente texto:

“El saber medieval dominante, se distinguió fundamentalmente por la racionalidad cristiana, el formalismo verbalista, el criterio de autoridad fundado en el Verbo de Dios (orientación teocéntrica) la palabra escrita –el libro- como única fuente de adquisición del conocimiento que inicia la fuerte tradición libresca de los estudios universitarios y el dogmatismo de sus interpretaciones, y la memorización- repetición como método para aprender dichos conocimientos”  [18]

Por ello fue importante que algunos destacados seres humanos de nuestra historia tuvieran acceso a obras tales como las de Rousseau y Montesquieu (y otros liberales españoles como Jovellanos) en la Universidad de Chuquisaca. (O inclusive, mientras estudiaba en Salamanca, como fue el caso del abogado Manuel Belgrano).
Manuel Belgrano decía: “Escribí varias memorias sobre la planificación de escuelas: la escasez de pilotos y el interés que tocaba tan de cerca a los comerciantes, me presentó circunstancias favorables para el establecimiento de una escuela de matemáticas, que conseguí a condición de exigir la aprobación de la Corte, que nunca se obtuvo y que no paró hasta destruirla; porque aun los españoles, sin embargo de que conociesen la justicia y utilidad de estos establecimientos en América, francamente se oponían a ellos, errados, a mi entender, en los medios de conservar las colonias.” [19]
Para que adviniera una verdadera conducta transformadora, que modificara las normas en vigor y los prejuicios de la realidad social, era indispensable que se produjera la independencia de las provincias unidas del Rio de la Plata.

5. El Estudio universitario desde 1816 hasta la organización nacional (1853/1860):
En esta etapa nuestras posibilidades de analizar la temática con base en el método sistémico se reducen un tanto, dado que todo el país estaba inmerso en una lucha por la emancipación (por una parte) y luego por la definición de qué tipo de organización política era la que en definitiva prevalecería; incluyendo en ello batallas entre habitantes de las provincias unidas del Rio de la Plata, invasiones de Buenos Aires hacia el interior, o de caudillos de una provincia hacia la otra, emboscadas, asesinatos, etc.
¿Qué oportunidades de estudio universitario podrían tenerse en ese momento?
Una persona que fuera realmente patriota ya no concurriría a una universidad de España.  Había que recurrir a las instancias educativas a disposición en Sudamérica, las cuales no eran muchas, y se encontraban en situación de crisis, puesto que todo el énfasis se había colocado en las luchas antes mencionadas.
Manuel Belgrano, en 1809, había fundado una Escuela de Náutica [20] y una Escuela de matemáticas, impulsó la creación de academias e incluso habló en favor de la educación formal de las mujeres, lo cual no ocurrió en ese momento histórico.

Desde 1810 hasta 1860 la Universidad de Córdoba pasó a la jurisdicción provincial,  aunque regenteada por religiosos católicos.  Se aranceló la educación universitaria en esta casa de altos estudios, y sólo podía ingresar quien tuviera medios económicos, que además fuera de sexo masculino.

En el año 1821 se funda la Universidad de Buenos Aires. [21]
En efecto, la actual U.B.A. fue inaugurada por un decreto del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, e impulsada por el Ministro de gobierno, Bernardino Rivadavia. [22]
En esta apertura de la Universidad de Buenos Aires, todavía se encuentra muy presente la influencia de la Iglesia Católica:
-- En acto de inauguración tuvo lugar en la Iglesia de San Ignacio.
--En este acto fue nombrado rector un sacerdote, Antonio Sáenz.  El segundo rector fue el presbítero Valentín Gómez.
--Una de las facultades, llamadas “Departamentos” era de Ciencias Sagradas.

Decimos que el primer rector fue el Pro. Antonio Sáez. Sin embargo, es de destacar que este sacerdote tenía ciertas ideas progresistas ya que buscaba que se fundara una casa de altos estudios en Buenos Aires, y que no sólo fuera una enseñanza religiosa, sino que incluyera también ciencias naturales y exactas. [23]

Hacia 1822 la Universidad de Buenos Aires incluía varios departamentos que en realidad son los antecesores de las actuales facultades:
--Primeras letras: incorporando dieciséis  escuelas primarias. Luego este departamento se separó de la U.B.A.
--Estudios preparatorios de latín, lenguas modernas, filosofía y economía política, y matemáticas.
--Ciencias exactas, con dibujo, química, mecánica, etc.
--Medicina.
--“Jurisprudencia”, es decir, estudio de Derecho. A partir de 1826 dio clase allí Dalmacio Vélez Sarsfield, prominente jurista que luego (él solo, y sin que existiera máquina de escribir) redactaría el extraordinario Código civil, en la década de 1860.
--Ciencias sagradas o Teología.

¿Cómo era el acceso a esta universidad?
Para entrar a la universidad había que ser:
--Hombre (no se admitían mujeres, a pesar de las ideas originarias de Belgrano).
--Persona de buen pasar o con una familia que le proveyera de fondos, ya que al menos desde 1838 se suprimió en la provincia de Buenos Aires la enseñanza gratuita y la provisión de sueldos a los profesores universitarios, pero la U.B.A. mantuvo su actividad por la vía del cobro de aranceles a los estudiantes.

La cuestión de la asignación de fondos a la Universidad:
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1829-1852) la Universidad quedó sujeta al poder político, exigiéndose de sus integrantes demostraciones de adhesión al régimen. La situación política y la reducción presupuestaria que prácticamente dejó sin presupuesto a la UBA, dañaron a la casa de estudios. Los profesores, cuyos salarios quedaron sujetos al pago de los alumnos, migraron. Los estudios de ciencias naturales desaparecieron.
Fueron rectores de la UBA durante el período resista los doctores Santiago Figueredo y Paulino Guari.” [24]
Como vemos, ya desde 1829  se plantea una cuestión muy importante y que hace al derecho de acceso a la Universidad, y a la posibilidad misma de que exista y funcione.
Esta cuestión consiste en la necesidad de proveer de fondos a la Universidad.
A través del manejo de esta provisión de fondos (abrir el presupuesto o cerrarlo o restringirlo) vemos que la realidad se hace presente y se observa si los buenos deseos que puede declamar un gobierno en relación con “La educación del pueblo” se hacen realidad o son meras afirmaciones idealistas.
Como nota en este concepto, nos permitimos acotar aquí que ya hace bastante tiempo se ha conectado esta falta de apoyo económico a la Educación superior, con la idea de “Dominación”. En efecto, se ha dicho:
“La dominación es relacional: es una modalidad de vinculación entre sujetos sociales. Es por definición asimétrica, ya que es una relación de desigualdad. Esa asimetría surge del control diferencial de los recursos, gracias a los cales es habitualmente posible lograr el ajuste de los comportamientos y de las abstenciones del “dominado”, a la voluntad expresa, tácita o presunta, de la dominante. No tiene sentido intentar un inventario exhaustivo de estos recursos, pero es útil distinguir algunos muy importantes: El primero es el control de medios de coerción física, movilizables por sí o por un tercero. Otro es el control de recursos económicos. Un tercero es el control de recursos de información en sentido amplio, incluso conocimientos científico tecnológicos. Y luego el control ideológico, mediante el cual el dominado asume como justa y natural la relación asimétrica  de la que es parte y por tanto, no la entiende como una cuestión de dominación… “  [25]

La dominación, como movimiento asimétrico de poder, puede observarse en cuanto a la relación Estado- Universidad, por la vía del control de los recursos económicos que se asignan a esta última.    Cabe esta observación dado que la situación de dominación económica entonces se observa como columna vertebral a lo largo de nuestra historia e influye sin dudas en las posibilidades de Enseñar/ Aprender en las Universidades y en los restantes niveles educativos.
Veamos  entonces cómo prosiguió esta relación de poder y de manejo económico, a través de la historia, hasta el presente.

6. Período desde la organización constitucional (1860) hasta 1918:
Volviendo a nuestros cuatro vectores del método sistémico:

6.1. La realidad:
A partir del dictado de la Constitución Nacional en 1853 y su adopción también por parte de Buenos Aires, se produjo en Argentina una pacificación al menos temporaria de las luchas internas en nuestro país.
Se comenzó por fomentar la escuela primaria, estableciendo una “base” para la educación nacional.  Se crearon escuelas normales, y se extendieron a varios lugares del país.
Comenzaron a llegar diversas corrientes inmigratorias (al calor de lo manifestado en la misma Constitución Nacional, en su preámbulo y otras normas, donde se fomentaba tal movimiento, de ser posible, “europeo”). Se hacía más que necesario la extensión de la posibilidad de la educación.  Al menos, una educación primaria que unificara el idioma y ciertos valores sociales en juego.
“En 1912 se sancionó la Ley Sáenz Peña, que instauró el voto universal, secreto y obligatorio, y terminaría en principio, con el “orden conservador”, cimentado en el principio alberdiano de “amplias libertades individuales y restringidas libertades políticas”. …El historiador Luis Alberto Romero (2005) ha caracterizado estos años como los de una callada transformación de la sociedad y la cultura, donde el sistema educativo operó efectivamente “nacionalizando” a la población nativa e inmigrante, básicamente a través de la alfabetización del sistema de educación pública y del surgimiento de asociaciones civiles, como las bibliotecas, cooperativas, sociedades de fomento, y de los partidos políticos.” [26]
“En el caso argentino, la política educativa es la primera gran política del Estado argentino moderno, con alcance nacional y con leyes, reglamentos, procedimientos estandarizados y recursos financieros y organizativos específicos (Isuani y otros, 1989). El Programa inicial de la política educativa del Estado moderno (fines del s. XIX  se estructuró alrededor de las clásicas consignas de obligatoriedad, laicidad y gratuidad.” [27]

6.2. Valores:
 A partir de 1860 los valores que se trataron de diseminar fueron:
-El respeto de la legalidad y del gobierno nacional recién organizado y pacificado.  Este valor era fundamental para la “construcción de una nación”.
--Liberalismo individual y económico, respeto a ultranza del “derecho de la propiedad”, todo ello instalado desde la Constitución Nacional (artículos 17, 18 y 19)
--Derecho a la igualdad: Desde la constitución Nacional se establece que todos son igualmente admitidos en los cargos públicos con el único requisito de la idoneidad.
--Se produce en este período una tensión entre los principios o valores de aquéllos que buscan una educación básica y normalista para todo el pueblo, y otros que propugnan una educación superior y universitaria sólo para algunos que serán los dirigentes.

6.3. Normas en juego en este período:
Entre las normas que rigieron este período encontramos las siguientes:
a)                  La Constitución Nacional que establecía la obligatoriedad de la Educación primaria, en su artículo 5, aunque la colocaba como una obligación de las provincias. En efecto, decía:
“Art. 5 - Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno Federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones”
b)                 En cuanto a la igualdad de las personas y la necesidad de una cierta idoneidad para cargos públicos:
La Constitución Nacional en el Art.16 textualmente decía: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”
c)                  El Código Civil argentino (Vélez Sarsfield):
En Setiembre de 1869 se promulgó (y comenzó a regir en todo el país en 1871) un Código Civil redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield (docente de la Universidad de Córdoba). En este código civil en el artículo 264 se disponía que:

“La patria potestad es el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los padres sobre las personas y bienes de los hijos, para su formación y protección integral, desde la concepción de éstos y mientras sean menores de edad y no se hayan emancipado".
Se consideraba a la patria potestad como un “deber- derecho”. No sólo era para la protección de los hijos del padre o madre, sino también para cumplir una función social, la de la formación integral de los hijos.
La expresión “formación integral” mencionada en el artículo 264 C.C. de Vélez Sarsfield admitía un alcance amplio; en este caso el destinatario no es sólo el hijo menor sino también el prójimo ya que la preparación que aquél reciba se traducirá en el comportamiento familiar y general que el niño asumiera en la sociedad.
Allí vemos entonces que se coloca en cabeza del “páter familia” la obligación de promover y proveer la formación de su hijo. Es decir, la educación.

d)                 La ley 1420 o de Educación gratuita primaria, obligatoria y Laica.

e)                  La ley 1597 o primera Ley de Universidades Nacionales- En realidad se refería a las Universidades de Córdoba y de Buenos Aires.  Esta ley disponía lo siguiente:
Artículo 1: El Poder Ejecutivo ordenará que los Consejos Superiores de las Universidades de Córdoba y de Buenos Aires, dicten sus estatutos en cada una de estas Universidades, subordinándose a las reglas siguientes:
1-La Universidad se compondrá de un rector, elegido por la Asamblea Universitaria, el cual durará cuatro años, pudiendo ser reelecto; de un Consejo Superior y de las Facultades que actualmente funcionan, o que fuesen creadas por leyes posteriores. La Asamblea Universitaria es formada por los miembros de todas las Facultades.
2-El Rector es el representante de la Universidad; preside las sesiones de las Asambleas y del Consejo; y ejecuta sus resoluciones. Corresponde asimismo al Rector el puesto de honor en todos aquellos actos de solemnidad que las Facultades celebren.
3-El Consejo Superior se compone del Rector, de los decanos de las Facultades y de dos delegados que éstas nombren. Resuelve en la última instancia las cuestiones contenciosas que hayan fallado las facultades, fija los derechos universitarios con la aprobación del Ministerio de Instrucción Pública, y dicta los reglamentos que sean convenientes y necesarios para el régimen común de los estudios y disciplina general de los establecimientos universitarios.
4-Cada Facultad ejercerá la jurisdicción política y disciplinaria dentro de sus institutos respectivos, proyectará los planes de estudios y dará los certificados de exámenes en virtud de los cuales la Universidad expedirá exclusivamente los diplomas de sus respectivas profesiones científicas, aprobará o reformará los programas de estudios presentados por los profesores, dispondrá de los fondos universitarios que le hayan sido designados para sus gastos, rindiendo una cuenta anual al Consejo Superior, y fijará las condiciones de admisibilidad para los estudiantes que ingresen en sus aulas.
5-En la composición de las Facultades entrará por lo menos una tercera parte de los profesores que dirigen sus aulas correspondiendo a la facultad respectiva el nombramiento de todos los miembros titulares. Todas las Facultades tendrán un número igual de miembros que no podrá exceder de quince.
6-Las cátedras vacantes serán llenadas en la forma siguiente: la Facultad respectiva votará una terna de candidatos que será pasada al Consejo Superior, y si este la aprobase será elevada al Poder Ejecutivo quien designara de ella el profesor que deba ocupar la cátedra.
7-Los derechos universitarios que se perciban, constituirán el "fondo universitario", con excepción de la parte que el Consejo Superior asigne, con la aprobación del Ministerio para sus gastos y para los de las Facultades. Anualmente se dará cuenta al Congreso de la existencia e inversión de los fondos.
Art. 2º. Los Estatutos dictados por los Consejos Superiores con arreglo a las bases anteriores serán sometidos a la aprobación del Poder Ejecutivo.
Art. 3º. La designación de los profesores se hará por el Poder Ejecutivo, a propuesta de las Facultades respectivas.”

6.4. Conducta transformadora en este período (1860-1918):
Si hablásemos en este momento de la Reforma universitaria, ya estaríamos ubicándonos en el siguiente período (posterior a 1918).
El desafío en este acápite es encontrar “ideas y conductas transformadoras” antes de la reforma universitaria de 1918.
En este sentido, investigando en la vida del Dr. Deodoro Roca, (quien fue luego autor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, Córdoba, 1918), nos encontramos con un escrito (que él no publicó pero que luego se dio a conocer) que data de 1912:
“Corría 1912. El Consejo Superior había prohibido una conferencia de Alfredo Palacios, auspiciada por los alumnos del Colegio de Montserrat, y de paso tronó amenazante sobre quienes manifestaran la menor solidaridad con los organizadores del acto vetado. De su puño y letra Deodoro presentó entonces un escrito  el 5 de julio de 1912, al consejo superior de la Universidad Nacional de Córdoba, y a la Comisión directiva del Centro de estudiantes de Derecho…” [28]
En la nota Deodoro Roca, que era por entonces Presidente del Centro de Estudiantes de la facultad de derecho de la Universidad de Córdoba, protesta porque entiende que el Consejo Superior de la Universidad había proferido una verdadera amenaza de expulsión respecto de los estudiantes universitarios que llegaran a solidarizarse con los hechos ocurridos en el Colegio nacional o hablaran bien de Alfredo Palacios.  Le “manifiesta su disconformidad con la medida adoptada y pide su revocación fundado en diversas premisas”. [29]

Por lo que aquí vemos una “idea y conducta transformadora”: un alumno que se anima a conformar y presidir un Centro de Estudiantes en la Universidad, y que se opone a la hegemonía y abuso de poder por parte del Consejo Superior de la Universidad.
Otras ideas expresadas por Deodoro Roca están constituidas por su oposición a un sistema de estudio memorista y basado solamente en un examen del tipo evaluación sumativa, donde el alumno debe responder preguntas que surgen de un bolillero; y, al contrario, las clases eran del tipo expositivo, sin que se admitieran preguntas por parte del alumnado.  Un texto atribuido a Deodoro Roca dice así (en referencia al uso de bolillero en el momento de los exámenes):

"¡Menos loterías, señores profesores!”.  "Las verdaderas pruebas no deben cifrarse en las respuestas del discípulo sino en sus preguntas. De la desnuda y oportuna pregunta del discípulo debe inferirse su curiosidad, su capacidad, su aptitud, la calidad de su espíritu, su grado de saber y su posibilidad. La única relación legítima y fecunda que debe trasuntar un examen que aspire a salvarse, es la de un discípulo que pregunta y la de un ´tribunal´ que responde. ¡Son ustedes los que deben ´rendir´, señores profesores! Mientras eso no ocurra, se seguirán oyendo en escuelas, liceos, colegios y universidades las dramáticas y fatídicas palabras del ´croupier´ docente: ¡No va más!!!".”   [30]

7. Período Universitario de la época de la “Reforma Universitaria” de 1918:

Hacia 1918 había tres universidades públicas, que pertenecían a la administración del Estado Nacional: U.B.A., Universidad de Córdoba y Universidad de La Plata.

7.1. Vector “realidad”:
“En 1918 se inician una serie de jornadas promovidas por estudiantes de la Universidad de Córdoba, quienes denuncian el carácter aristocrático de la educación superior que se ofrece y tienen como propósito generar un nuevo tipo de universidad. Dichas jornadas culminan con la redacción del denominado "Manifiesto de Córdoba" o “Manifiesto Liminar”” [31]
Se dice que el autor de este Manifiesto Liminar [32]es precisamente Deodoro Roca, aunque lo firman miembros del Centro y Federación de estudiantes del momento.

En este “vector” del método sistémico podemos analizar qué es lo que ocurría, que provocó semejante reacción del alumnado:
--El consejo superior de la Universidad debía ser nombrado por el poder Ejecutivo conforme la ley 1597 citada aquí anteriormente.
--El Rector o Consejo superior tenían siempre la potestad de expulsar a los alumnos, en algunos casos basados solamente en su pensamiento o en sus expresiones (v.g. la amenaza en 1912 de expulsar a aquéllos que se manifestaran en favor de Alfredo Palacios).
--Los docentes eran elegidos por el Poder ejecutivo, a propuesta de las facultades.
--Se limitaba el número de docentes en las facultades.
--El poder ejecutivo nacional tenía voz y voto en el presupuesto de la Universidad y cómo se utilizaría el mismo.
--No existía ningún incentivo a los estudiantes, y, al contrario, debían abonar aranceles.
--Los estudiantes no eran reconocidos como protagonistas del estudio universitario.
--Los docentes no eran elegidos en base a idoneidad o concursos.

En 1918 se iba a producir una Elección del Rector en la Universidad Nacional de Córdoba.  Según se desprende del mismo Manifiesto liminar, los votos estaban todos preparados, no se leyeron las boletas de elección, y existía un grupo de personas que impedían la manifestación de los estudiantes. [33]
Los estudiantes se reunieron y a viva voz exigieron la interrupción del acto que consideraban nulo. Entraron por la fuerza en el Salón de actos y sacaron a todos los presentes. La Federación Universitaria a continuación sesionó en el propio Salón de Actos, se redactó una “declaración de huelga” de los estudiantes, que fue firmada por mil alumnos “sobre el mismo pupitre rectoral”.
Se denunció allí que se levantaban contra un régimen administrativo, contra un método docente, y contra un “concepto de autoridad”, y que nunca se reformaban planes ni reglamentos, por temor de que alguien en los cambios pudiera perder el empleo.  Los docentes se manejaban con un método dogmático, apartado de las disciplinas modernas.  Las lecciones se basaban en la repetición interminable de viejos textos, y exigencia de rutina y sumisión.  [34]
Ante ello, en 1918 el Centro de estudiantes de Córdoba publica el “Manifiesto liminar”. O Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba.
Se trata de un encendido texto que tiene amplias pretensiones universales y americanistas, ya que:
--partiendo de “La juventud argentina de Córdoba”
--está dirigido a “los hombres libres de Sud América”
El Manifiesto describe la situación como de un estallido de rebeldía, violento, en Córdoba. Afirma que “los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. “[35]
El Manifiesto afirma que la sociedad está “decadente” y da un espectáculo de “inmovilidad senil”.  Que la Ciencia en estas universidades “pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático.”
Afirma también que el sistema universitario entonces vigente era “anacrónico y mediocre”. Y “está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico”
Cabe destacar que así cómo más de mil estudiantes irrumpieron en el Salón de Actos y tomaron la Universidad, luego se produjeron diversos encuentros en los que muchos estudiantes resultaron heridos, por parte de un grupo para policial denominado “Comité Pro defensa de la Universidad”. [36]

7.2. Vector “valores en juego”:
--A partir de la Reforma Universitaria se buscó reemplazar la inmovilidad por el avance y la competitividad científicos.
--Otro valor en juego fue el de la “igualdad de los estamentos”: que se reconocieran los estamentos de los No docentes/ Docentes/ Alumnos, y que cada uno de ellos tuviera igual peso en las decisiones y elecciones.
--Se habló del valor idoneidad y formación del docente:   en efecto, en el Manifiesto liminar se ataca al tipo de docente designado por amiguismo y que permanece de manera decadente en ese puesto de trabajo a pesar de su falta de conocimiento e idoneidad.
--Se maneja la idea de que la juventud es una “heroína”: es desinteresada y pura, y no se contamina. Además “no se equivoca en sus elecciones”. Ese valor es más bien una opinión personal de los jóvenes del Manifiesto Liminar.
--El valor del laicismo: Que la universidad sea Laica, y alejada de la influencia de los Jesuitas u otras órdenes religiosas.
--El americanismo y la idea de que su movimiento trascendía las fronteras de Argentina.

7.3. “Salida” del sistema en 1918: Las Normas que se dictaron:
Como consecuencia del movimiento social y estudiantil antes mencionado, se dictaron las siguientes normas:
--La ley 10.861 de creación de la Universidad Nacional del Litoral, promulgada por Hipólito Irigoyen en fecha 17-10-19.  Le otorga carácter nacional a la “Universidad provincial de Santa Fe” (que existía desde 1889). Por ello se considera a la U.N.L. una “hija de la reforma”. [37] La U.N.L. sería la primera en tener co gobierno estudiantil.
--Estatuto del rector José Salinas en la Universidad Nacional de Córdoba. Este estatuto se llamó “el estatuto de la reforma”, e incluyó, entre otras cosas, cambios administrativos básicos como la eliminación de los cargos vitalicios y la creación de los Consejos Directivos. No incluía el concurso docente. [38]
-- Nuevos estatutos de la Universidad Nacional de Córdoba en 1923 y 2915, a manos de un interventor del P.E.N.  Y del Consejo superior universitario de la U.N.C. respectivamente, los cuales modificaron y “atemperaron” las reformas del Estatuto de José Salinas. [39] En realidad, implicaron un retroceso respecto de los avances obtenidos luego del movimiento estudiantil de 1918.
--A nivel nacional, en Julio de 1916 se aprobó una reforma a la ley 1420, reforma propugnada por el ministro de Justicia y Gobierno Carlos Saavedra Lamas, que sintéticamente disponía la reducción de la escuela primaria a cuatro años, y la instauración de un sistema intermedio donde según la situación del alumno sería destinado a la formación manual y profesional (en algunos casos) o bien a la formación como preparación para un estudio secundario y universitario (en otros casos.).  Esto se denominó “Reforma Saavedra Lamas”, y estuvo en vigencia desde 1916 a 1917.
“La reforma Saavedra Lamas de 1916 es el primer intento de vinculación entre Educación y Trabajo. Se piensa así en “escuelas intermedias”, con saberes útiles y políticamente neutros”. [40]
Yrigoyen, como flamante presidente de la Nación en 1917, derogó la “Reforma Saavedra Lamas.”   Es de destacar que, previamente al dictado de esa ley, “dentro del debate parlamentario que provocó su tratamiento el sector del radicalismo realmente se había opuesto a su aprobación en tanto señalaba el desplazamiento de la formación preparatoria para la universidad y se procuraba un reemplazo por formaciones técnicas meramente laborales y con muy poca posibilidad de ascenso social. En esta oposición se había sumado la voz del socialismo considerando la desvalorización que entendían se hacía del trabajador con este tipo de educación segmentada”. [41]

8. Etapa de los años 1918-1983:
Los sesenta y cinco años posteriores a la “Reforma del 18” son un largo período, muy variado en sus hechos históricos, pero caracterizado por una circunstancia que lo unifica:   una sucesión de golpes de Estado y gobiernos de facto, interrumpida por la etapa de las dos presidencias de Juan D. Perón.  Cabe preguntarse entonces si durante esta etapa mejoró o tuvo un retroceso, el derecho o acceso a la educación superior, de los habitantes de nuestro país.
8.1. Vector “Realidad”:
Desde 1918 a 1943:
En el período 1918- 1943 se observa el golpe de estado cívico militar que derroca a Hipólito Yrigoyen. “Todos los factores adversos al gobierno coincidieron y desencadenaron un levantamiento militar… (Con) penetración del ideario fascista entre algunos de los conjurados… encabezaba el movimiento el general José F. Uriburu, antiguo diputado conservador convertido luego en defensor del corporativismo. El 6 de septiembre de 1930 llegó «la hora de la espada» que había profetizado el poeta Leopoldo Lugones” [42]
En particular desde 1930 a 1943: En este período se cristaliza un fenómeno que en realidad ya venía desarrollándose desde la época del gobierno de Yrigoyen, y consiste en el cambio de la fisonomía social de Argentina. Se fue constituyendo “una vigorosa clase media de empleados, de pequeños propietarios y comerciantes, de profesionales que, concentrada en las ciudades, imponía cada vez más al país su propio carácter ignorando a las nostálgicas minorías tradicionales. Esa clase media era la que había ascendido al poder con el radicalismo y, tímidamente, proponía una nueva orientación para la vida argentina. Precisamente contra ella se dirigió la política de los sectores conservadores de viejo y nuevo cuño, que se apoderaron del gobierno en septiembre de 1930, en pleno desarrollo de la crisis mundial que había estallado el año anterior.”  [43]
Este período de 1930 a 1943 fue también llamado “la década infame”.  Comienza con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen y terminó el 4 de junio de 1943 con el derrocamiento del presidente Ramón Castillo.  [44]
Durante esta etapa comienza la migración del campo a la ciudad y de las provincias del Norte hacia las zonas más desarrolladas, como Buenos Aires y Rosario.  
-                      “En esta época se llevó a cabo el IV Congreso de Sociedades populares de Educación, convocado por la Liga Nacional de Educación, al que concurrieron librepensadores, anarquistas, socialistas, partidarios de la escuela activa, vecinos, trabajadores y sindicalistas docentes. Se acordó promover la lucha contra el analfabetismo, promover el cooperativismo escolar, las escuelas populares de puertas abiertas, 'la acción de las instituciones culturales en la vida deportiva, la educación de los adultos en los buques que traían inmigrantes y la capacitación laboral” … Aquel congreso fue una muestra del desarrollo de proyectos de cooperación social en plena crisis de 1930; al mismo tiempo florecía un fuerte individualismo que sólo buscaba el ascenso social”[45]
De 1943 a 1955 Gobierno de Perón:
El 4 de junio de 1943 un movimiento militar pone fin a la sucesión de gobiernos conservadores que se habían sucedido desde la presidencia de Agustín Justo hasta Ramón Castillo.  Este nuevo movimiento impulsó una definición nacionalista y autoritaria del orden social.

A nivel instrucción pública escolar, se produjeron reformas curriculares (entre ellas, nuevamente la enseñanza religiosa en las escuelas oficiales).

En el ámbito universitario se intervinieron universidades nacionales, lo cual llevó a una gran resistencia de los claustros, que finalizó con la separación de la cátedra de numerosos docentes, y la expulsión de estudiantes de militancia política opositora.

En las universidades se decidió que volvieran a regir los estatutos universitarios previos a 1943 y se produjera una “normalización”.

El país se dividió en dos grandes polos, los que apoyaban al gobierno y los que lo denostaban –y hasta aborrecían- absolutamente. [46]

Y, sin embargo, entre los historiadores se alzan ahora algunas voces que intentan desbrozar tanta inquina y división y analizar qué ocurrió realmente con la Universidad en la época de las dos presidencias de Juan D. Perón.

Por ejemplo, la Dra. Lucía Lionetti, en una publicación de 2012 en la Universidad Nacional del Centro de Provincia de Buenos Aires (UNICEN), enfatiza cómo algunas expresiones fueron “sacadas de contexto”, tales como la famosa frase “Alpargatas sí, libros no”, supuestamente una consigna enunciada por trabajadores el día del 17 de octubre de 1945.  Así, afirma Lionetti: “Queda a los investigadores desandar esos lugares comunes.” [47]

En lo que aquí más nos interesa, es decir, analizar el Acceso a la Educación Universitaria, se observó que “bajo el prisma de la justicia social, la política del régimen consiguió ampliar la capacidad de extensión y cobertura del sistema educativo. Según el Departamento de Estadística Educativa, en el caso específico de la matrícula universitaria, pasó de 40.284 alumnos en 1945 a 138.871 en 1955 (cabe aclarar que este crecimiento sostenido se continuó en la próxima década ya que en 1965 concurrían 206.032 alumnos a las universidades, según la misma fuente). Similares índices de crecimiento se observan tanto en lo que hace al presupuesto de las Universidades Nacionales como en la cantidad de profesores.” [48]


Años 1955 a 1966:

En 1955 se produjo un golpe de Estado, por una coalición cívico- militar- religiosa, que se autodenominó “Revolución Libertadora”.

“Los sectores más liberales de las Fuerzas Armadas junto a los partidos políticos integrados en la denominada Junta Consultiva que presidía el vicepresidente Isaac Rojas, sellaron un “pacto de proscripción” (Romero, 2006: 149) que buscaba “desperonizar” el país, reduciendo las pautas político culturales de lo que se designaba entonces como el “régimen depuesto”. Las Universidades públicas fueron un campo propicio para ensayar esta fórmula política. Totalmente enfrentada al peronismo, la tradición de la Reforma Universitaria volvió a imponer su impronta.” [49]

--Se “restableció la autonomía universitaria”, aunque con la proscripción de todo lo que significara Peronismo, Justicialismo, y hasta la simple mención de esos nombres o los de Juan D. Perón o Eva Perón.

--Se intervienen casas de estudio y se “normalizan instituciones”.

--Se separaron de sus cargos a académicos que hubiese participado de la experiencia peronista.

--Se ponen “en comisión” a todos los profesores.

--Se convocan nuevos concursos de oposición y antecedentes en las cátedras; concursos que en realidad estaban teñidos de parcialidad ya que ningún profesor que hubiese participado de alguna manera en las ideas del anterior gobierno podría ser designado. 

--Asume Arturo Frondizi, con su idea de “desarrollismo”.   En algún punto, ello implica que se debe llevar a cabo “un nuevo acuerdo social que se exprese políticamente superando los partidos políticos tradicionales”.  [50]
-- Se crea EUDEBA, Editorial de la Universidad de Buenos Aires.


Las Universidades privadas.
En esta época comienzan a operar las Universidades privadas. Sin embargo, el Estado tiene el poder de dar la habilitación profesional de los títulos. Se crea la Inspección General de Enseñanza universitaria privada.

Al calor de estas reformas en 1958 se crean la Universidad Católica Argentina (U.C.A.) y la Universidad del Salvador.  También se crea la Universidad Católica de Cuyo (San Juan), la Universidad Católica de Santa Fe y de Córdoba; y la Universidad Argentina de la Empresa.

En 1962 se crea el Consejo de Rectores de Universidades Privadas. [51]

La llamada “época de oro” de la Universidad argentina.
Para la época de Frondizi, se habla de una “época de oro” de la Universidad. Sin embargo, este progreso va a perder fuerzas y a ser amenazado por las pujas al interior de las Casas de Estudio y por la inestabilidad de la política argentina pos peronista, que no logra gobernabilidad. En 1962 se produce un nuevo golpe de Estado y los militares reemplazan a Frondizi por quien era entonces el presidente provisional del senado, José María Guido.


Desde el año 1966 a 1976: En junio de 1966 es depuesto Illia por el General Juan C. Onganía.  Se rompe directamente el orden constitucional. Se instaura un “modelo burocrático autoritario”, mientras que en la sociedad se daba una movilización revolucionaria en el que convergieron amplios sectores del peronismo leal a Perón, sectores radicalizados de izquierda, e incipientes organizaciones político militares.

El debate universitario en ese contexto se cerrará abruptamente y buena parte de sus figuras representativas directamente emigran. La política universitaria del gobierno militar es inaugurada con la intervención militar a las casas de estudio. Se produce la “Noche de los bastones largos” (29 de junio de 1966), producido luego de que el rector de la Universidad de Buenos Aires, Hilario Fernández Long, pronunciara públicamente su repudio al golpe de estado.

Los militares consideran que deben producir (en una analogía con las actividades del nazismo en la década del 40) el “fin de la cuestión universitaria”.

Así, el gobierno dispone la pérdida del principio de autonomía y la imposibilidad de desplegar en el marco del cogobierno las funciones sustantivas de la universidad.

El general Onganía declaro suprimida por tiempo indefinido la actividad político-partidaria. Suprimió el Parlamento y anunció un largo proceso de cambios en tres tiempos: un tiempo económico, un tiempo social, y finalmente un tiempo político, sin fechas, pues, indicaba para la “Revolución Argentina, no hay tiempos, sino tareas”.

Año 1976 a 1983: Acerca de esta época podemos hablar en primera persona y por experiencia propia. 

Las autoridades que gobernaban la facultad de derecho en la Universidad Nacional del Litoral,  donde quien suscribe estudió abogacía (desde 1982 a 1986) eran militares.

El profesor de derecho constitucional era un aviador de la fuerza, alto y con aspecto anglosajón, que había estudiado abogacía.  En vez de enseñar la Constitución, en esa materia (Derecho Constitucional) se enseñaba el “Estatuto del Proceso de reorganización nacional”, que tenía más valor que la carta magna.

No se podía poner carteles en la facultad ni participar en “partidos” o facciones. 

Hasta fines de 1983 no hubo centro de estudiantes ni reclamo posible por parte de éstos hacia las autoridades.

Las fechas de exámenes eran sólo en tres momentos del año. Los programas estaban “dados”, “pre aprobados”, y  el docente no podía tener en ellos ninguna injerencia creativa.

El ingreso a la universidad era muy restringido y controlado: En 1982 había que cursar todo el verano y aprobar, para entrar en la carrera de abogacía, dos materias, Historia y Filosofía. El cupo de ingreso era de sólo trescientas personas, y quedaban afuera innumerables aspirantes a estudiar abogacía.  Se pagaba un arancel mensual –moderado- por concurrir a la universidad pública.

8.2. Vector “valores”:

Observamos que este aspecto de los valores en juego, fue  variando a través del tiempo.
Sin embargo, a partir del año 1930   vemos que es preponderante la idea liberal de que cada uno debe “aprovechar las oportunidades”, y que la educación “depende de cada uno”.

Son pocas las instancias en que se observa un valor “Solidaridad”, o “fomento al que menos tiene para que vea impulsada su educación”.

Este individualismo se observa claramente en la época de los diversos gobiernos militares.
En cambio, en las dos presidencias de Perón, se impulsó que los sectores populares recibieran becas e incentivos, y posibilidades de estudiar en las escuelas técnicas y en la Universidad.   Sólo que, en este caso, existía otro “valor “en juego, cual era, la necesidad de que el candidato participara ideológica y prácticamente en el alineamiento del Gobierno.

Luego del derrocamiento del Presidente Perón, la ideología del individualismo y de la no participación recrudeció.
 
Se prohibió la participación activa en un determinado partido (ni la mención siquiera de sus líderes).  Y se promovió la “desperonizacion”.  Provocando así una enorme escisión en la sociedad argentina ya que a la mitad de sus habitantes por lo menos se les impedía pensar y expresarse.

Esto continuó y se profundizó durante la década de 1976 a 1983,  donde rigieron valores individualistas tales como afirmar que a la Universidad se va para estudiar y no para hacer ningún tipo de política;  o valores tales como afirmar que “no hay que meterse” en lo que el otro lleva a cabo. (“No te metás”). 


8.3. Vector “Normas” en esta etapa:

Se observan las siguientes normas que impactaron en la vida universitaria:

--La Nº 13.031, en 1947, denominada ley Guardo, en honor al diputado justicialista creador de su articulado. Esta legislación puso punto final a la larga vigencia de los cuatro artículos de la reducida Ley Nº 1.597 de 1885 “Ley Avellaneda”- Dispone: designación de los docentes queda en manos de los Consejos Directivos de las Facultades, y el Consejo Universitario (equivalente al Consejo Superior actual) actúa de órgano de alzada.  La designación de profesores y el pago de sus sueldos siguen a cargo del P.E.N.

--Decretos de intervención (año 1946) a las seis universidades existentes en ese momento (Córdoba, UBA, La Plata, UNL, Tucumán y UN Cuyo) para “adaptarlas al primer plan quinquenal.”

--Constitución de 1949: disponía en el art. 37 que el Trabajador tenía derecho a capacitarse.  Y en el artículo 37 punto IV disponía: “De la educación y la cultura. Se establece a la familia como la entidad responsable. El Estado y las instituciones de enseñanza colaboran. - Enseñanza primaria obligatoria y gratuita. Creación de escuelas rurales. Servicio de orientación profesional- Autonomía universitaria. Ubicación de la universidad como centro del desarrollo de las regiones -Protección estatal para la ciencia y el arte. La investigación a cargo de las academias. - Becas para todos los niveles- Protección estatal del patrimonio cultural de la Nación”

--Año 1954: ley 14.297 Se incorporan algunos otros postulados de la Reforma Universitaria, como la definición de la extensión universitaria; y la participación directa de los estudiantes. El primer caso, se desprende de la voluntad de que las universidades se liguen directamente a las necesidades sociales y económicas concretas del país y resulta una consecuencia del texto de la Constitución de 1949, que además divide al país en Regiones Universitarias. Además, y a diferencia de la ley de 1947, esta ley profundiza la participación estudiantil en el gobierno de las Facultades, otorgándoles el derecho al voto. [52]

--Decreto de Juan D. Perón 29.337 de Gratuidad de la enseñanza universitaria y de Ingreso irrestricto. Tal como lo sostuvieron algunos protagonistas de ese acontecimiento en materia de educación, se esperaba que con aquella iniciativa se consiguiera avanzar en la formación de la “conciencia nacional de la juventud”. La Universidad sería un ámbito de encuentro donde la juventud antiperonista conocería los dramas de la población real al convivir con los hijos de los trabajadores. [53]


--Paso de la idea de “Universidad de elites” a la “Universidad de masas”[54]  El artículo 28 del Decreto 6403 habilitó a la iniciativa privada para crear “universidades libres con capacidad para expedir diplomas y títulos habilitantes”.

--Decreto-Ley 477/55 que restituye por un breve lapso la Ley Avellaneda.

-- Decreto 6403/56 que, reemplazando al anterior, amplía los márgenes de la autonomía: supuestamente ahora las autoridades universitarias designarían a los docentes, se darían sus propias estructuras de organización, aprobarían sus planes de estudio, y administrarían sus patrimonios y recursos. De esta manera se introducía en la legislación universitaria, junto a la idea de autonomía, la de autarquía administrativa.

--Luego de 1955: Constitución re- instaurada luego de la Revolución que derrocó a Perón: la Constitución de 1853 que sólo disponía el “derecho de enseñar y aprender” y eliminaba todo lo anteriormente expuesto de la C.N.  De 1949.

--Ley 14.557 Régimen de universidades privadas (B. O. 24/X/58).   Dispone que la iniciativa privada podrá crear universidades con capacidad para expedir títulos y/o diplomas académicos. La habilitación para el ejercicio profesional será otorgada por el Estado Nacional. Los exámenes que habiliten para el ejercicio de las distintas profesiones serán públicos y estarán a cargo de los organismos que designe el Estado Nacional. Dichas universidades no podrán recibir recursos estatales y deberán someter sus estatutos, programas y planes de estudio a la aprobación previa de la autoridad administrativa, la que reglamentará las de m á s c o n d i c i o n e s p a r a s u funcionamiento.

--Ley 17245. Ley orgánica de Universidades nacionales. 1967. [55]

--Ley 20.654 o Ley Orgánica de Universidades. Deroga la anterior. Sancionada en marzo de 1974 que imaginaba a las Universidades al “servicio del proceso de liberación nacional”. La responsabilidad en la designación de los profesores quedaba totalmente en manos de los Consejos Superiores mientras que los salarios continuaban fijándose desde el Poder Ejecutivo Nacional. Sin embargo, las sucesivas intervenciones de las universidades volvieron prácticamente impracticable la aplicación de esta ley. [56]

--Durante el gobierno militar de 1976 a 1983 el gobierno impuso nuevamente la ley previa, 17245. [57] 

--Durante 1976-1983, rigió  por la fuerza el “Estatuto de Reorganización nacional” que ponía en suspenso los derechos establecidos en la constitución Nacional vigente.  (Texto de 1853-1860).

--Decreto ley 22.207 que establecía que los Rectores serían designados por el Poder Ejecutivo a partir de la propuesta del Ministerio de Educación, mientras que los Decanos serían designados por el Ministerio de Educación a partir de la propuesta de los Rectores. Restablecía las Asambleas Universitarias, Consejos Superiores y Consejos Académicos, con representación de las autoridades y del claustro de profesores. Al mismo tiempo, la norma establecía la convocatoria a concursos docentes prohibiendo la participación de los mismos en agrupaciones políticas o sindicales.[58]

8.4. Vector “conducta transformadora”:

En la época de Perón, con los derechos a acceso irrestricto de la Universidad contenidos en la C.N. de 1949, ello implicó por sí mismo una conducta radicalmente transformadora.

El artículo 37 de la C.N. de 1949 apartado IV establecía: 
“El Estado encomienda a las universidades la enseñanza en el grado superior, que prepare a la juventud para el cultivo de las ciencias al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento de la Nación y para el ejercicio de las profesiones y de las artes técnicas, en función del bien de la colectividad. Las universidades tienen el derecho de gobernarse con autonomía, dentro de los límites establecidos por una ley especial que reglamentará su organización y funcionamiento. Una ley dividirá el territorio nacional en regiones universitarias, dentro de cada una de las cuales ejercerá sus funciones la respectiva universidad. Cada una de las universidades, además de organizar los conocimientos universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas, con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales. Las universidades establecerán cursos obligatorios y comunes destinados a los estudiantes de todas las facultades para su formación política, con el propósito de que cada alumno conozca la esencia de lo argentino, la realidad espiritual, económica, social y política de su país, la evolución y la misión histórica de la República Argentina, y para que adquiera conciencia de la responsabilidad que debe asumir en la empresa de lograr y afianzar los fines reconocidos y fijados en esta Constitución”. [59]


Asimismo, en la constitución de 1949 se disponía becas para los estudiantes, lo cual implicaba fomentar la idea de la necesidad de dar más oportunidades reales (menos declamadas)  a las personas de menores recursos, y, sobre todo, personas que en la terminología de Pierre Félix Bourdieu, carecían de suficiente capital cultural. [60] Personas que  necesitaban ese apoyo extra, que no debe provenir de la “caridad”, sino del esfuerzo sostenido y organizado del Estado.

Por otra parte, era muy positiva la idea de pasar “de la universidad de Elites a la Universidad de Masas”[61], dando la posibilidad de estudio también a los sectores populares y trabajadores, que forman parte importantísima de nuestro entramado social.

En la época de Frondizi existió una cierta actitud de “conducta transformadora” en tanto se buscó la excelencia científica de las universidades.  

Aquí también cabe decir que ello se tiñó de persecución ideológica dado que se buscó despolitizar a las Universidades y se prohibió la participación política de sus actores.  “La universidad pública transita un fuerte proceso de debate que impulsa una modernización no sólo de sus estructuras edilicias, sino, fundamentalmente, las académicas. Se institucionaliza la figura del docente investigador y se materializan, básicamente en la Universidad de Buenos Aires, innumerables programas de extensión universitaria. Uno de los proyectos de mayor impacto público en la industria cultural argentina es la creación de la EUDEBA, la editorial de la Universidad de Buenos Aires” [62]

Los años 1976-1983 directamente fueron años de resistencia de quienes tenían “ideas y conducta transformadora”. La resistencia en determinado punto consistía en seguir vivo para guardar y transmitir esa conducta transformadora para un futuro cercano.

9. Años 1983 hasta el presente:

9.1. Vector realidad:

Luego de la derrota en la corta, sangrienta y traumática guerra de Malvinas, en 1982, nuevos aires de cambio comienzan a producirse en el país.  Se forma la multipartidaria y las personas “se animan” a manifestarse. Muchos  que estaban exiliados (incluidos profesores universitarios) vuelven al país.

Finalmente se llevan a cabo Elecciones Nacionales, que dan origen a nuestra nueva y definitiva era democrática, que comienza el 10 de diciembre de 1983 con la asunción de Raúl Ricardo Alfonsín como presidente.

En 1989 se produce una gran hiperinflación. Asume Carlos Saúl Menem, con el voto popular, dando a toda la promesa de un salariazo y un cambio en pos de los intereses populares; sin embargo, su gobierno haría todo lo contrario:   llevaría adelante una política liberal, y de flexibilización laboral e ideológica.

Se dicta la Ley de Educación Superior, basada en las llamadas Políticas de evaluación, y de alguna manera en el Cuestionamiento de la legitimidad de las instituciones. Se discute la equidad del arancelamiento o el no arancelamiento de la educación de grado y el modelo de acceso.

9.2. Vector valores:

Existe una nueva valorización de lo que significa Democracia y República, participación del Pueblo.

Sin embargo, puede decirse que desde la violenta represión de la década 70/80, ha quedado introducido en el imaginario popular, que “lo político” está teñido de malo, interesado y corrupto.  (Nuevo dis valor, introducido a fuerza de torturas y persecución a quienes participaron de un ideario anteriormente). 

Otro valor que sigue en pie es la idea liberal de que cada uno debe labrar su propio destino (y que el país “te da las oportunidades” bastando con ello que la educación sea pública), sin necesidad de apoyo de ninguna naturaleza.  Cuando, como hemos dicho antes, no todos nacen y se hacen con el mismo “Capital cultural” (en la terminología de Bourdieu).

9.3. Vector Normas:

--diciembre de 1983: decreto 154/83. Las Universidades Nacionales fueron intervenidas y los delegados normalizadores que en cada caso designó el Poder Ejecutivo tenían el mandato de normalizar las instituciones.  Debía existir una amplia convocatoria a concursos docentes públicos de oposición y antecedentes, los cuales, habiendo alcanzado un porcentaje superior al 50% en las respectivas universidades, procederían a elegir a las autoridades que reemplazarían a los delegados normalizadores mediante el mecanismo de Asamblea Universitaria. Las universidades cuyos Estatutos hubieran sido aprobados con anterioridad a 1966 se regirían por los mismos, en tanto que allí donde no se diera esta situación, los delegados normalizadores debían proceder a dictar los Estatutos correspondientes.


--En el mismo decreto se dejaron sin efecto gran parte de los concursos sustanciados a finales del Proceso, se eliminó el arancel, los cupos, y en la mayoría de las universidades se reimplantó el ingreso irrestricto.

--Ley 23068: Normalización de Universidades Nacionales. 13 de junio de 1984.
Leer con atención
--Ley 23.151 y 23 569: nuevo régimen económico financiero para las Casas de Estudio. La nueva norma se propuso descentralizar la política de compras y contrataciones de cada universidad y eliminar las trabas que se consideraban burocráticas para la asignación y distribución presupuestaria, al igual que para la generación de nuevos recursos de las Instituciones Universitarias.


--Año 1994: Se produce la reforma de la Constitución Nacional:
Se introduce en la Constitución la cláusula del artículo 75 inc. 19, a veces llamada “nueva cláusula del progreso”.  Este inciso dispone:

 “Corresponde al Congreso:…Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación del empleo, a la formación profesional de los trabajadores,… a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento. … Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales: que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales.

--Año 1995: Ley 24521 Ley de educación superior, haciendo hincapié en la Evaluación de los alumnos, y Evaluación de la Calidad educativa; como también en asegurar la legitimidad de las autoridades universitarias. Se genera la comisión nacional de evaluación y acreditación universitaria CONEAU- y se perfecciona, liberaliza y promueve con mayor énfasis que en 1958 el sistema privado de educación superior.

--Año 1995: Creación de la CONEAU:   conforme el artículo 46 de la ley 24521 de Educación superior.

--Año 1995: Ley 24521 artículo 43: La Coneau tiene por función acreditar carreras de grado, como también carreras de posgrado en cualquier ámbito, y conf. Los estándares del Ministerio de Cultura y Educación en consulta con el Consejo de Universidades.

“En este sentido en el surgimiento de las distintas leyes de educación superior se manifiestan las tensiones entre lo nuevo y lo viejo, lo tradicional y lo renovador, las continuidades y rupturas, procesadas a partir de nuevos clivajes y oposiciones, que expresaban algo más complejo: la lucha política y social que desde sus orígenes se articularon en torno a la Universidad y que culminaran en el orden neoliberal que por definición también es provisorio, inestable y transitorio.” [63]

9.4. Conducta transformadora:

Las “conductas transformadoras” que observamos en este período se dieron sobre todo desde 1983 a 1990 en tanto buscaron democratizar a la Universidad, disponer la existencia de autonomía universitaria, de designación de profesores por concurso, y de libertad de cátedra.

Posteriormente, y esto es lamentable, se ha producido una baja en la estima y consideración de la educación universitaria; se la cuestiona a través de los medios masivos de comunicación, instalando la discusión acerca de si no sería mejor restringir el ingreso, introducir cupos, permitir que sólo entren los “más calificados” o los “que estudien”, como también hasta existen voces que buscan que se excluya a los no tan numerosos estudiantes que sí residen en Argentina, pero no son nacidos en nuestro territorio.


10. Conclusión.

En la actualidad se podría decir que existe una paradoja entre un Estado que está en retirada y la búsqueda, para la Universidad, de un protagonismo en la sociedad. 

Ello está relacionado con la redistribución de funciones de poder, prestigio y legitimidad que genera todo el tiempo el proceso de restructuración por el que atravesaba el país.

En este momento no se aumentan los presupuestos de las universidades y menos aun suficientemente los salarios de los profesores universitarios.

Se han dejado sin efecto becas e incentivos docentes. Se habla de restringir o cerrar casas de estudio.  Se cuestiona los Institutos de Formación docente continua. No se fomenta la investigación en las Universidades,  y en cambio se permite la proliferación de todo tipo de universidades privadas, es decir, pagas. 

Este es entonces un tiempo en que es indispensable una verdadera “conducta y actitud transformadora” de defensa de la Universidad  y la formación terciaria pública y gratuita.

Un tipo de formación y estudio que ha permitido que durante un siglo las personas mejoren su situación social y económica,  y que se acorte en una gran medida la brecha entre los pobres y los poderosos en nuestro país.

Existe un Informe sobre el Presupuesto 2018 (antes Informe sobre Proyecto de ley presupuesto 2018) que se denomina “avanza el ajuste a las universidades públicas”. [64]

En este informe, el Instituto de Estudios y Capacitación IEC CONADU analizó los aspectos macroeconómicos y presupuestarios del ámbito universitario. 

Allí se confirma la política de ajuste y achicamiento tanto de la universidad como del sistema científico y tecnológico:

“Se reduce el presupuesto en forma nominal pero también real, porque está prevista una inflación que, a todas luces, va a ser mayor a la que anunció el gobierno. Eso va a generar un desfinanciamiento del sistema universitario, afectando áreas que tienen que ver con la articulación de la universidad con el territorio, la caída de programas y el desarrollo de nuevas carreras o de las creadas recientemente. Por otro lado, puesto en contexto, este ajuste afecta centralmente una premisa fundamental que es el derecho a la universidad para los jóvenes que hoy ven limitadas sus posibilidades de ingreso y para el conjunto de la sociedad de beneficiarse con el conocimiento que se produce en las universidades”.[65]

Es indispensable luchar contra este ajuste y achicamiento, y a la vez lograr proseguir con la calidad educativa, el empoderamiento y formación adecuados de los profesores, las oportunidades de acceso a la educación de todos los sectores de la población, y la verdadera y adecuada calidad de vida de profesores y alumnos, todos los cuales forman el entramado de nuestra Nación.

Estas serán las conductas transformadoras indispensables de los tiempos futuros, para todos los miembros de la sociedad argentina;  las únicas conductas capaces de asegurar y mantener el acceso irrestricto a la Educación (y educación universitaria) para todos nuestros habitantes, y hacer cumplir así la ambiciosa “cláusula del progreso” contenida en nuestra Constitución Nacional en el artículo 75 inc. 19.



(*) Adela Perez del Viso. Abogada y Notaria (1986- 1988 UNL), Profesora de inglés (I.F.D.C. San Luis 2014), Diplomada en Derecho de las familias (U. Católica de Cuyo sede San Luis, 2017), Profesora en la Universidad Católica de Cuyo sede San Luis (Seminario de Ingles Jurídico I, II y III;  coordinadora de la plataforma virtual para el planeado Posgrado en Derecho Procesal civil 2019),  becaria Yad Vashem 2008, Especialista en Educación y TIC  y Especialista en Educación y D. Humanos (Ministerio de Educación de la Nación- conectar igualdad- I.F.D.C. San Luis 2017).



[1] El presente trabajo es la adaptación de un Trabajo final (tesina) presentado en la materia “Universidad, Sociedad y Estado”, en la Carrera Especialización en Docencia en entornos virtuales, Universidad Nacional de Quilmes, Setiembre 2018.

[2] Teoría general de los sistemas, en la filosofía y sociología alemana, con autores como Ludwig von Bertalanffy.
[3] Gross, Reinaldo: “La teoría sistémica de los derechos sociales (en homenaje a Rodolfo Capón Filas) - Revista Vista de Causa - 3ª ed. - disponible libremente online

[4] Real Academia Española, Voz Universidad, disponible online en: http://dle.rae.es/?id=b6TOjV2
[5] Luna, Félix, Breve historia de la sociedad argentina, editorial El Ateneo, 2da ed. 2015, P. 18. Cons 19-9-2018. disp. en http://editorialelateneo.com.ar/descargas/BREVE%20HISTORIA%20SOCIEDAD%20ARG%20(2%20ed%20-%201er%20cap).pdf

[6] Rodríguez-San Pedro Bezares LE, Polo Rodríguez JL (eds.). Universidades hispánicas: colegios y conventos Univ.  en la Edad Moderna  Salamanca: Ediciones Universidad Salamanca; 2008. Disp. en https://books.google.es/books?id=ucMsQuXJVS8C&printsec=frontcover&dq=inauthor:%22Luis+Enrique+Rodr%C3%ADguez-San+Pedro+Bezares%22&hl=es&sa=X&ei=kTmyUOLJLYbPtAbO_4DAAg&ved=0CDYQ6AEwAg#v=onepage&q&f=false

[7] Pérez Ghilou Dardo, Los abogados y la revolución de Mayo. Chiclana y la burocracia gremial. Informe en sesión privada de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, el 12 de agosto de 2009 disponible en https://www.ancmyp.org.ar/user/FILES/19-Perez-Guilhou.pdf  Pg. 5
[8] Leiva, David, Historia del Foro de Buenos Aires, Ed Ad Hoc, 2005, P. 2. Citado en Pérez Ghilou  op cit.
[9] Conf.: Biografías y vidas. Biografía de Mariano Moreno. Disponible en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/moreno_mariano.htm

[10] Conf. Rivera, Andrés, La revolución es un sueño eterno,  Lectulandia, publ. Online el 7-12-13,  Pág. 12. Disponible en http://sablazo.com/wp-content/uploads/2016/06/La-revolucion-es-un-sueno-eterno-Andres-Rivera.pdf  Cons. El 19-9-2018
[11] Enciclopedia online Historia Biografías: historia-biografía.com   Biografía de Manuel Belgrano. Disp. en https://historia-biografia.com/manuel-belgrano/  posteado 18-10-2018. Cons 19-9-2018
[12] Conf. Rivera Andrés op cit.
[13] Luna Félix, op cit. P. 18.
[14] Luna Félix, op cit. P. 18
[15]  Juarros María Fernanda, Clase 2 en el Seminario Universidad Sociedad y Estado, de la Carrera de Especialización en Docencia en Entornos Virtuales- Clase sobre La orígenes medievales de la Universidad y sus transformaciones en la modernidad
[16] Pensamiento Penal, “Las siete partidas de Alfonso El Sabio”, pensamientopenal.com.ar  Cons 19-9-2018. Disp. en http://ficus.pntic.mec.es/jals0026/documentos/textos/7partidas.pdf
[17] Dussel, Enrique, Historia de la Filosofía y Filosofía de la liberación, cons 20-9-2018,  1994, Bogotá, Editorial Nueva América,  Pg. 29 y ss. disponible en

[18] Mollis, Marcela, La medievalización de las universidades actuales y la actualidad de las universidades medievales, Revista electrónica: Actas y Comunicaciones- Instituto de Historia Antigua y Medieval- Facultad de Filosofía y Letras UBA- Volumen: I, 2005- ISSN: 1669-7286, con cita de Mollis, M, 1994, P 185.
[19] Belgrano, Manuel, Autobiografía, Biblioteca virtual universal, cons 19-9-2018. Disp. en http://www.biblioteca.org.ar/libros/656206.pdf Pagina 4.
[20] Ver sus memorias, antes citadas.
[21] Edicto de erección de la U.B.A.  disponible en http://www.uba.ar/download/institucional/edicto.jpg

[22] Así, en “Breve historia de la U.B.A.” disponible en http://www.uba.ar/institucional/contenidos.php?id=91#1821

[23] Breve Historia de la U.B.A.  op cit.
[24] U.B.A. Breve historia de la U.B.A.  disponible en http://www.uba.ar/institucional/contenidos.php?id=91#1821

[25] O Donnel, Guillermo, Apuntes para una teoría del Estado, Documento CEDES/ G E  CLACSO nro. 9 – para ser presentado en el Congreso Latinoamericano de Sociología, Quito, Ecuador, Noviembre de 1977, bibliografía del Seminario Universidad Sociedad y Estado, de la carrera Especialización en Educación en entornos virtuales, Universidad Nacional de Quilmes.
[26] Juarros, María Fernanda, Documento Clase 3.  El rol político de la Universidad. Punto 3.1. de la Ley Avellaneda a la Reforma del 18. -Carrera de Especialización en Docencia en Entornos Virtuales- Seminario: Universidad, Sociedad y Estado- Pg. 1

[27] Juarros, María Fernanda, documento clase 1. La política educacional como política pública. Carrera de especialización en docencia en entornos virtuales,  Seminario Universidad Sociedad y Estado. Pg. 6.
[28] Sanguinetti, Horacio, presentación a la Academia de Ciencias Morales y Políticas, “Deodoro Roca, ideas y acción cívica”, año 2003, cons. 20-9-2018. Pág. 5 Disponible en https://www.ancmyp.org.ar/user/files/Deodoro_Roca-Sanguinetti-2003.pdf

[29] Sanguinetti Horacio, op cit.
[30] Roca, Deodoro, “Palabras sobre los exámenes”,  cit en Revista cultural Asterion XXI, pub. El 19-01-12,  cons 20-9-18. Disp. en https://web.archive.org/web/20070430002810/http://www.asterionxxi.com.ar/numero4/deodororoca.htm

[31] Juarros María Fernanda Clase 3, Seminario Universidad, Sociedad y Estado. Tema El rol político de la Universidad 3.1. De la Ley Avellaneda a la Reforma del ’18- Universidad Nacional de Quilmes. Pg. 2
[32] Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, 1918, disponible en la Página web y campus de la Universidad de Córdoba, cons. 20-9-18, https://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/manifiesto-liminar
[33] Conf.: Schenone Gabriela A., La reforma universitaria en sus estatutos, avances y retrocesos, 1918-1925. Publicada por la U.N.C.  en el acápite “la reforma del 18”,  Pag 3,  cons. 21-9-2018, disp. en http://www.reformadel18.unc.edu.ar/privates/la%20ref%20univ%20en%20sus%20estatutos%201918-1925%20SCHENONE.pdf

[34] Sic, en el Manifiesto Liminar, 1918.
[35] Sic, Manifiesto Liminar antes citado.
[36] Bustos, Claudio, Carbelo, Leandro (2018). “Reforma Universitaria, la voz de los estudiantes”. Córdoba. p. 252.
[37] Página de la Universidad nacional del Litoral, cons. 21-9-2018, disp. en https://www.unl.edu.ar/la-institucion/unl-hija-de-la-reforma/

[38] Conf.: Schenone Gabriela A., La reforma universitaria en sus estatutos, avances y retrocesos, 1918-1925. Op cit. Pg. 1

[39] Schenone Gabriela A. op cit, Pg. 2.
[40] Beain Domínguez, Alejandro, Trabajo para Fundamentos psicopedagógicos de la educación, pub el 18-6-2014, sobre textos “Que pasó en la Educación argentina” de Puiggrós Adriana,  cons 21-9-018, disp. en https://www.youtube.com/watch?v=u8F0RaNrlqA
[41] Lescano Galardi, Verónica, Algunas propuestas de transformaciones educativas en Argentina: reforma educativa de Saavedra Lamas. Primera parte. Publicado por la Facultad de Cs Sociales de la U.B.A. Cons 21-9-2018, disp. http://www.derecho.uba.ar/publicaciones/libros/pdf/facultad-de-derecho-y-ciencias-sociales-ensenanza-de-su-historia/algunas-propuestas-de-transformaciones-educativas-en-la-argentina-reforma-educativa-de-saavedra-lamas.pdf  Pg. 8.
[42] Romero, José Luis, Breve historia de la Argentina, cons. 21-9-2018,  pg. 88. Disp. online en

[43] Romero, José Luis, Op cit, pg. 90.
[44] La denominó “Década infame” el periodista José Luis Torres en su libro publicado en 1945, precisamente llamado “La Década infame”. Antes de ello, había publicado otro libro con título sugestivo: “Algunas maneras de vender la patria”, en 1940. (Fuente: Jara, Juan Carlos, “José Luis Torres contra la oligarquía maléfica”, publicado por el Centro Felipe Varela, cons. 21-9-2018,  disp. en http://www.centrofelipevarela.com.ar/img/material/jos_luis_torres_contra_la_oligarqu_a_mal_fica.pdf  página 2.)
[45] Puiggros Adriana, Que pasó en la educación argentina, Breve historia desde la conquista hasta el presente, Editorial Galerna, 2002  Pg. 118. Publicado por Instituto Lenguas Vivas.org,  cons 21-9-2018, disp. en http://lenguasvivas.org/campus/files/0_1/92536811-Adriana-Puiggros.pdf

[46] Fuente  Juarros, María Fernanda, Clase cuatro, Republica de masas, pacto proscriptivo y restauración.  En la Carrera de Especialización en Docencia en Entornos Virtuales- Seminario: Universidad, Sociedad y Estado- pg. 2

[47] Lionetti, Lucia, La universidad en los tiempos del peronismo. Gratuidad y acceso irrestricto. UNICEN.  Publicado 22-11-12. Cons 21-9-2018. Disp. en https://www.unicen.edu.ar/content/la-universidad-en-los-tiempos-del-primer-peronismo-gratuidad-y-acceso-irrestricto

[48] Lionetti, Lucia, op cit.
[49] Juarros, María Fernanda, Clase cuatro, Republica de masas, pacto proscriptivo y restauración.  En la Carrera de Especialización en Docencia en Entornos Virtuales- Seminario: Universidad, Sociedad y Estado- pg. 2


[50] Juarros, Ma. Fernanda, op cit pg. 7.
[51] Juarros, Ma. Fernanda, clase 4. Op cit. Pg. 8.
[52] Fuente: A.D.UM.  Cuadernos de investigación. Cuaderno número 5.  ISSN  1668 9527. Leyes universitarias argentinas, un recorrido histórico.  Cons 21-9-2018  Disp. en http://blogs.ffyh.unc.edu.ar/escueladehistoria/files/2015/04/Rev_05_Leyes_UniversitariasADUM.pdf
[53] Lionetti Lucia, op cit
[54] Idea expresada por Krotsch, Pedro, en “Los universitarios como actores de reformas en América Latina: ¿han muerto los movimientos estudiantiles?”  Revista de Educación de la UNICEN, llamada “Espacios en Blanco”, Serie Indagaciones, número 12, Junio 2002, Tandil. Pg. 19. Citado por Juarros, María, op cit. 
[56] Cuadernos de investigación ADUM  op cit.
[57] Fuente: Cuadernos de investigación ADUM op cit, pg. 19.
[58] Juarros, Ma. Fernanda, clase número 6. Op cit. Pg. 3
[59] Constitución Argentina de 1949, disponible totalmente en pdf en Archivos de la UNAM, en https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/5/2113/21.pdf

[60] Cattaneo, Gloria, La teoría social de Pierre Bourdieu,  publicado en la revista de la Universidad de Catamarca, Facultad de Cs jurídicas, políticas y sociales, año 2013,  disp. en http://www.unsta.edu.ar/wp-content/uploads/2013/05/Clase-15-La-teor%C3%ADa-social-de-Pierre-Bourdieu.pdf

[61] Como hemos dicho, ésa es una expresión de Krotsch, Pedro, en “Los universitarios como actores de reformas en América Latina: ¿han muerto los movimientos estudiantiles?”  Revista de Educación de la UNICEN, llamada “Espacios en Blanco”, Serie Indagaciones, número 12, Junio 2002, Tandil. Pg. 19. Citado por Juarros, María, op cit. 
[62] Juarros Ma. Fernanda op cit p 8
[63] Sanllorenti Pedro y Andriotti Romanin Enrique, Leyes Universitarias. Publicación de ADUM. 2005.  Cons 21-9-2018. pg. 32. Disp. online en http://blogs.ffyh.unc.edu.ar/escueladehistoria/files/2015/04/Rev_05_Leyes_UniversitariasADUM.pdf
[64] Informe sobre Presupuesto 2018. Avanza el ajuste s/ universidades públicas. Post de Octubre de 2018. Página de CONADU. Cons 21-9-2018. Disp. https://conadu.org.ar/informe-sobre-el-proyecto-de-ley-de-presupuesto-2018-avanza-el-ajuste-a-las-universidades-publicas/

[65] CONADU Informe sobre Presupuesto 2018 para la Universidad, op cit. Nota anterior.

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