martes, 7 de noviembre de 2017

LA INFORMACION INDUSTRIALIZADA Y SU INFLUENCIA EN LA ENSEÑANZA SUPERIOR

La información industrializada y su influencia en la Enseñanza Superior.
·         Por Adela Perez del Viso. Alumna Universidad de Quilmes en el posgrado en educación en entornos virtuales. 



Confome la ley 24521 artículo uno, la Enseñanza superior es la que se lleva a cabo en “universidades e institutos universitarios, estatales o privados autorizados y los institutos de educación superior de jurisdicción nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de gestión estatal o privada, todos los cuales forman parte del Sistema Educativo Nacional, regulado por la ley 26.206  o Ley de Educación Nacional”
Este mismo artículo dispone que “la educación y el conocimiento son un BIEN PUBLICO  y un DERECHO HUMANO PERSONAL Y SOCIAL”

Por otra parte, la frase “información industrializada” podría considerarse que hace referencia a una visión negativa de los nuevos movimientos que conjugaban el trabajo en serie y la reproducción con la producción de elementos culturales,  visión negativa primeramente detentada por los pensadores de la “Escuela de Frankfurt”, tales como Horkheimer y Adorno. Estos autores publicaron un texto que en francés se intituló  “La producción industrial de los bienes culturales”, en el cual planteaban que la cultura estaba en un constante devenir, y que en el siglo XX  bajo el impulso del industrialismo, la producción en serie y el avance de los medios de comunicación, la “cultura” podía caer en el carácter de “mercancía”. Las personas ya no crecerían en cultura sino que simplemente “consumirían cultura”. Según estos autores,  “la transformación del acto cultural en valor suprime su potencia crítica y disuelve en él los rastros de una experiencia auténtica... A través de un modo industrial de producción, se obtiene una cultura de masas hecha de una serie de objetos que llevan muy claramente la huella de la industria cultural: serialización, uniformidad, división del trabajo. Esto es lo que solicita la atención de los dos autores, ya que ahí es donde se localiza mejor la quiebra de la cultura.” [1]
Hoy en día la visión pesimista en relación con la “información industrializada” ha sido reemplazada por un punto de vista “más expectante”, donde ya no se juzga tan negativamente la influencia de la visión industrialista- productora masiva  en la cultura y la educación.  En cambio,  ahora se observa que se ha producido un cambio abrupto de enfoque y de pronto los medios de comunicación que antes nos dirigían y nos decían qué teníamos que pensar,  deben acomodarse al uso mucho más democrático de otros  medios surgidos al calor de Internet generalizada, tales como las redes sociales.
Esto es lo que se observa en el video de “Henry Jenkins on Transmedia.” [2]  Este académico estadounidense de los medios de comunicación   [3] sostiene una visión mucho más positiva de la influencia de los medios de comunicación sobre la “cultura” y por ende sobre la Educación. En nuestra opinión, la visión de este profesor es mucho más realista y menos nostálgica que la de los estudiosos de la “Escuela de Frankfurt” dado que se basa en lo que de verdad ocurre en la realidad y no en un “deber ser” (la cultura “debería  ser…” impoluta,  totalmente creativa, libre de influencias,  siempre aportar algo absolutamente nuevo y artístico,  el arte superior, etc).  Este profesor, claramente hablando desde otra época distinta a la de la “Escuela de Frankfurt” (más de 50 años después) entiende que las personas que están en la sociedad actual toman y aprovechan las fuentes mediáticas como pueden, para desarrollarse y expresarse. El uso de los medios es una “convergencia” hacia un proceso cultural. “Cualquier individuo puede tomar control de los medios tecnológicos y contar sus propias historias de manera completamente nueva”. [4]   Este autor también entiende que la realidad es compleja, y por ende la cultura es compleja; que hay “muchas diferentes plataformas, que cuentan muchas diferentes historias de cada personaje”.  En esta nueva concepción de la Cultura de la información y la comunicación, Jenkins destaca la INTERACTIVIDAD  que tiene el uso de internet y los medios nuevos de comunicación.
Volviendo entonces a la “Educación superior” como un BIEN PUBLICO, DERECHO HUMANO PERSONAL Y SOCIAL”, cabe preguntarse, ¿como podemos observar su interrelación con la “cultura de la información”?
En primer lugar, la Educación superior, que se lleva a cabo a través de una institución publica o privada o un instituto del Profesorado,   permitirá un espacio de reflexión y de creación y constante renovación del curriculum por parte de especialistas en educación que analizarán qué parte de la omnipresente, cambiante y superpuesta cultura de la información e informatizada  será la integrante de “lo que se enseñe”.
En segundo lugar,  en el s. XXI  y en la era de Internet y las comunicaciones interactivas y las redes sociales, está claro que ya no puede enseñarse (en el aula o bien en el aula virtual) como lo hubiese hecho Comenio o como lo pretende el método tradicional de Enseñanza. El rol del docente ha cambiado fundamentalmente y ahora es más bien una persona que  tiene conocimiento y quiere y debe transmitirlo a otras personas que también tienen conocimiento y quieren adquirir más, compartirlo con el docente y los compañeros, y entre todos construir un nuevo universo de conocimiento y cultura. Todo a través y atravesados por los medios de comunicación, las redes sociales, las plataformas y entornos educativos dispuestos para ellos o encontrados espontáneamente (ya que por ejemplo youtube actúa como una plataforma virtual espontánea con sus innumerables videos que sirven para todo propósito educativo). Ya no puede dejarse afuera los medios de comunicación y tecnológicos (no es posible que el docente pretenda que el alumno no traiga el celular al aula) sino que, al contrario, deben integrarse al aula con inteligencia.
El ejemplo claro de esta integración está dado por las plataformas virtuales y los estudios  de grado y posgrado que se realizan a distancia.
La educación a distancia tiene algunos detractores también provenientes de esta visión negativa de la llamada “industria de la cultura”. Por ejemplo, autores como Brecht y Suhrkamp han dicho que “los comerciantes culturales de la industria se basan sobre el principio de su comercialización y no en su propio contenido y su construcción exacta” [5]
Sin embargo, esta es una visión que se basa en la premisa de que “todo es negativo” (parecida a la premisa judeocristiana nunca demostrada de que “todos somos pecadores”)  sin observar otros aspectos de la educación a distancia que son mucho más positivos y democratizantes, tales como la posibilidad de estudiar y obtener un título de grado y posgrado para una persona que trabaja ocho horas diarias o más y no tiene otras posibilidades de acceder a tales calificaciones. 
Al contrario, Henry Jenkins en su video (como también en sus obras publicadas) nos habla de la posibilidad actual de una “cultura participativa”,  dado que los usuarios de medios de comunicación pueden utilizar los medios pero a la vez realizar creaciones y participar. Esto  es un rasgo realmente muy positivo, y se plasma en la Educación a distancia y  a través de entornos virtuales; haciéndose realidad en la Educación superior,  educación de grado y posgrado, realizados a través de plataformas virtuales pero con curriculums previamente aprobados por Coneau  y profesores reconocidos con su CVAR debidamente publicado y calificado. (utilizándose en este punto, otra vez,  internet y plataformas virtuales para redactar y exponer allí de manera sistematizada los títulos y calificaciones de los profesores). 
En conclusión, entiendo que en la Educación superior,  que es un bien superior y un Derecho humano conforme la ley  24521 art 1,   la industria de la comunicación se ha convertido o se puede entender enfocada como la Cultura de la comunicación y la participación,  y desde nuestro personal punto de vista, entendemos que los medios de comunicación -salvando y criticando los medios que se convierten en poderosos hegemónicos-, internet y todo otro elemento infocomunicacional que permita la participación, contribuyen a convertir a los habitantes en ciudadanos,  y emponderan a las personas para que puedan acceder a educación superior y universitaria de una manera nueva que en otras épocas jamás se podría haber soñado.  Como dijo Henry Jenkins, estamos creando entre todos, “inteligencia colectiva”. [6]












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·         Afiliaciones: membresías, formales o informales, en comunidades online que se centran alrededor de varios medios, como Friendster, Facebook, tableros de mensajes, metagaming, clanes de juego o MySpace.
·         Expresiones: Las cuales producen nuevas formas, como sampleo digital, skinning y modding, creación de videos por fans, escrituras fan fiction, zines, mash-ups, remix.
·         Resolución colaborativa de problemas: trabajar conjuntamente en equipos, de manera formal o informa, para completar tareas y desarrollar nuevo conocimiento (como se hace en Wikipedia, juegos de realidad alternativa, spoiling).
·         Circulación: Poner en circulación el flujo de los medios (como el podcasting, blogging, youtube, etc.)8
El trabajo académico de Jenkins ha abarcado una variedad de áreas de investigación que pueden ser categorizadas de la siguiente manera:

Competencia Mediática[editar]

El estudio sobre los medios realizado por Jenkins estuvo enfocado en diferentes medios específicos - el teatro Vaudeville, el cine popular, la television, los comics y los videojuegos - así como en un paradigma estético y estratégico, la narrativa transmedia, que es un marco de referencia para el diseño y la comunicación de historias a través de diferentes medios. En general, el interés de Jenkins por los medios se concentró en la cultura popular. En 1999, Jenkins funda el programa de estudios de competencia mediática en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) como un curso de humanidades aplicado e interdisciplinario apuntado a integrar el estudios de medios contemporáneos (cine, televisión, sistemas digitales) con el entendimiento de la extensa historia de anteriores formas de expresión humana, y pretendía también una síntesis comparativa entre los diferentes medios emergentes de la cultura mediática del siglo 219​. El mismo carácter distintivo se encuentra dentro de las investigaciones realizadas por Jenkins sobre la variacion en las formas de medios.











La problemática de la Enseñanza Superior ilustra la confusión de una época signada por la multiplicación y fragmentación de saberes y disciplinas, en cuyo marco la consideración de casi cualquier tema relevante corre el riesgo de dividirse entre especialidades que poco se comunican entre sí. La marcada transformación tiene relación directa con la idea de diversificación de los saberes conjuntamente con la perspectiva interdisciplinaria que se ha impuesto con mayor fuerza y énfasis en la educación superior. De este modo, ya se propone desde los diseños curriculares plantear el aprendizaje de contenidos de distintas areas y, que los mismos desde una idea plural, puedan construir su realidad social.
El ritmo de los cambios lleva directamente a realzar la permanente vigencia de un principio enunciado hace casi dos siglos y nos referimos, por supuesto, al principio de la unidad de la enseñanza y la investigación, formulado por Guillermo de Humboldt en 1810, con ocasión de la creación de la Universidad de Berlín. En sus palabras, la relación entre docentes y alumnos tiene entre sus características definitorias el que “la presencia y la cooperación de los alumnos es parte integrante de la labor de investigación, la cual no se realizaría con el mismo éxito si ellos no secundasen al maestro. Caso de que no se congregasen espontáneamente en torno suyo, el profesor tendría que buscarlos, para acercarse más a su meta mediante la combinación de sus propias fuerzas, adiestradas pero precisamente por ello más propensas a la unilateralidad y menos vivaces ya, con las fuerzas jóvenes, más débiles todavía, pero menos parciales también y afanosamente proyectadas sobre todas las direcciones.” Se enuncia así una guía fundamental para la creación de conocimientos: “El progreso de la ciencia es, manifiestamente, más rápido y vivo en una universidad, donde se desarrolla constantemente y además a cargo de una gran número de cabezas vigorosas, lozanas y juveniles.”
En el momento en que Humboldt escribía, a comienzos del siglo XIX, las afirmaciones transcritas, más que una comprobación, constituían un pronóstico. Podían apoyarse, por cierto, en lo que acontecía en unas pocas universidades de regiones como Alemania y Escocia, pero se trataba de ámbitos más bien periféricos con relación a las grandes transformaciones del conocimiento ocurridas durante los siglos XVII y XVIII (Ben-David, 1984). Recién con el llamado “matrimonio de la ciencia y la tecnología”, que se consuma en la segunda mitad del siglo XIX, durante la Segunda Revolución Industrial, la investigación universitaria se convertiría en motor fundamental del avance del conocimiento. Así, la previsión de Humboldt se vio notablemente corroborada por los hechos. El principio asociado a su nombre define a la Revolución Académica (Clark, 1997), que dio lugar a universidades de nuevo tipo, caracterizadas no sólo por la misión de enseñar sino también por la de investigar.
Cuando una nueva Revolución tecnológica obliga a tomar en serio la meta de la educación permanente, y ésta a su vez resalta que lo decisivo en la enseñanza es el aprender a aprender, se hace evidente que mañana será todavía más importante que ayer el que la educación tenga lugar en ambientes de creación. Si se aprende desde lo que se sabe, al intentar resolver problemas en sentido amplio, ¿cuál es la diferencia de fondo entre aprender e investigar? Sus resultados son, claro está diferentes, pero, como actitudes y actividades, son esencialmente similares.
En la educacion superior, la tarea fundamental debe ser enseñar a investigar. La universidad que no enseña a investigar a los estudiantes para continuar aprendiendo durante toda la vida, cumple solamente una parte de su misión y encargo social ante la velocidad y crecimiento exponencial de los conocimientos producto de la revolución científica y técnica, más temprano que tarde caducará y se tornará obsoleta. Pero la investigación universitaria no sirve solamente para aprender a aprender, ella también sirve para producir nuevos conocimientos, los que cuando van asociados a la producción de nuevos bienes y servicios o al mejoramiento de los existentes para ser presentados en la disputa del mercado, se transforman en innovaciones, las que son fundamentales para la modernización y el desarrollo económico y social, en especial de los países menos desarrollados.
El termino industria cultural es utilizado para reemplazar un término que a muchos es familiar, cultura de masas. La industria cultural según Adorno es la integración deliberada de los consumidores en sumas alto nivel donde el sujeto es el objeto que a su vez es consumidor de esta industria cultural que ya no requiere una venta individualizada de sus productos sino que es diagramada para ser adquirida por todos. La misma fomenta el statu quo, donde mucha de la información que fomenta es inútil o de baja calidad para la vida diaria y a su vez impone una nueva visión de la cultura. Desde el lugar critico que significo la aparición de la idea de Industria Cultural, una aproximación que se puede enmarcar en este tipo de concepto lo constituye la digitalización de la información que incorpora nuevos cambios generando hábitos en la producción del conocimiento unificando la tan mentada idea de convergencia digital. Adorno desde la Escuela de Frankfurt, había analizado la problemática en torno a la cultura de masas, afirmando que era un paso más del capitalismo para ejercer dominación sobre el espectro social. Desde esta manera, televisión, Radio e Internet son desde una perspectiva de la Escuela de Frankfurt, dispositivos que pretenden hacer ver e incorporar en apariencia la idea de democratización de la cultura , cuando en realidad muchos resultan ser medios de manipulación, al buen estilo del pensamiento de Antonio Gramsci.
Conviene pues resaltar que el principio humboldtiano de la unidad de la enseñanza y la investigación no es sólo una clave para fomentar la generación de conocimientos sino también, y ante todo, una clave para la formación de los estudiantes. Hoy se tiende frecuentemente a disociar ambas actividades, a evaluarlas por separado, e incluso a contraponerlas. Urge pues defender la permanente vigencia de la idea que inspiró la Revolución Académica: “Educación en la universidad es el proceso de la formación para un trabajo rico en contenido, justamente por medio de la participación en la vida espiritual que en ella tiene lugar. Esta formación no constituye un cometido divisible. De ahí que juntamente con el principio de la vinculación de investigación y docencia, sea un segundo principio de la universidad el de la vinculación de investigación y de docencia con el proceso de formación.”
Ahora bien los artículos de las industrias culturales han desarrollado un modelo de ingresos por medio del arancelamiento al establecer el dominio de la producción y emisión de los contenidos, haciendo del sistema de educación superior un negocio muy importante para las industrias culturales. Las transformaciones de las infocomunicaciones ha dado una plataforma sustentable para esta propagación y expansión. Las industrias culturales no son tampoco neutras como lo expresan los autores Max Horkheimer y Theodor Adorno en La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas, "Hoy la industria cultural ha heredado la función civilizadora de la democracia de la frontier y de la libre iniciativa, que por lo demás no ha tenido nunca una sensibilidad demasiado refinada para las diferencias espirituales" están condicionadas y pueden a ser manipuladas, tanto en el lenguaje como en todos los ámbitos, es así que la educación superior no está libre de estos cambios y ha adoptado muchos de los neologismos. Tanto en la práctica diaria como en los curriculum se observa la penetración de las industrias culturales, por tanto al incorporarlas en la educación se debe dar a conocer tanto las ventajas como sus desventajas para que los estudiantes puedan vincularse en forma saludable con las mismas.




[1] Mattelart Armand y Jean-Marie Piemme, Las industrias culturales, genesis de una idea
  
[2] “Henry Jenkins on Transmedia”,  disponible en https://www.youtube.com/watch?list=PLaRhUoe_9v5PR0lCx2VQACp9DgWG-iaGC&time_continue=10&v=Ji-J8rAJeyQ  consultado el 7-11-2017
[3] Henry Jenkins (n. 1958) es profesor de comunicación, Periodismo, y Artes Cinemáticas, y profesor adjunto en la USC Annenberg Escuela para Comunicación y en la USC School of Cinematic  y ha escrito “La cultura de la convergencia de los medios de comunicación”
[4] Henry Jenkins on Transmedia,  video citado.
[5] Morin Edgar y Adorno Theodor, La industria cultural,  texto de cátedra, P. 2
[6] Henry Jenkins,  en el video antes mencionado. 

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